La oportunidad de las regiones

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La competitividad de un país se construye no sólo a partir de las ventajas que le generan su ubicación geoestratégica, sus recursos naturales o el tamaño de su mercado, sino también de acciones que perduren en el tiempo.
En Colombia la historia ha demostrado que este tema no ha tenido continuidad, principalmente por la ausencia de planes de acción bien formulados, asignación de responsabilidades en diferentes niveles e indicadores de impacto y de gestión para el seguimiento de las acciones.
El país ha venido construyendo un sistema nacional de competitividad bien estructurado, que se ha consolidado con el apoyo de la Alta Consejería para la Gestión Pública y Privada, el Ministerio de Comercio, Planeación Nacional, el Consejo Privado de Competitividad, la Red de Cámaras de Comercio, gobernaciones y alcaldías.
Con todo, persisten retos de articulación interinstitucional, como una mayor vinculación de otros ministerios para que las iniciativas avancen de una manera más coordinada y expedita. Igualmente hay que priorizar sectores estratégicos para enfatizar en la capacidad de hacer más y mejores productos, como lo señala el profesor Ricardo Hausmann.
En las regiones, el liderazgo de las Comisiones Regionales de Competitividad ha permitido que cada departamento cuente con un plan de competitividad, donde se señalan sus apuestas productivas. Sin embargo, es necesaria una mayor articulación con el Sistema Nacional de Competitividad para que haya sinergias entre las diferentes iniciativas.
Se tienen identificadas también las obras de infraestructura necesarias para descorrer el atraso en este tema, muchas de las cuales se financiarán con recursos de las regalías.
Para que no sean otra oportunidad perdida, es fundamental el control social a través de las Comisiones Regionales, y esto se logrará si se les asigna un rol más específico en el proyecto de ley de regalías.
Para conocer el estado de desarrollo y potenciar las Comisiones Regionales de Competitividad, Planeación Nacional y Confecámaras adelantan un estudio con miras a lograr que estas sean verdaderas catalizadoras de la estrategia de competitividad en el plano local.
Con este objetivo, se les ha clasificado según su estado: despegue, formación, expansión, transición y consolidación, siendo este último el de más avance. Se encontró que la mayoría son activas, cuentan con el liderazgo de las cámaras de comercio, trabajan en los temas de sus planes regionales, aunque requieren mayor participación de las gobernaciones, gremios y empresarios, y una delimitación de funciones y roles.
Colombia tiene ante sí enormes desafíos y oportunidades con la entrada en vigencia de los TLC y para afrontarlos requiere de Comisiones Regionales de Competitividad sólidas. Si estas logran presentar proyectos conjuntos al Sistema General de Regalías, desarrollar mecanismos de información, seguimiento y medición de resultados, iniciativas de clústers, emprendimiento de alto impacto y atracción de nueva inversión, y la articulación entre el sector público y el privado para mejorar continuamente la implementación de los planes regionales, la tarea se habrá cumplido.
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