Política industrial y mipymes

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Como las mipymes son el 82 por ciento de las empresas exportadoras del país, según un estudio elaborado por Confecámaras, fortalecerlas representa uno los principales desafíos ahora que el Gobierno Nacional concentrará sus esfuerzos en una política industrial que permita el aprovechamiento de los acuerdos comerciales.
Son varios los casos en los que las mipymes fueron el motor de crecimiento de las economías, como ocurrió en Singapur, los distritos industriales de Italia, los emprendimientos informáticos de Sillicon Valley y los Chaebols en Corea.
En Colombia, generar alrededor del 80 por ciento del empleo y el 50 por ciento de la producción bruta de la industria, el comercio y los servicios.
Las mipymes son las que más necesitan ayuda para su transformación productiva y enfrentar los retos de los mercados abiertos.
Por ello, es importante apoyarse en institucionalidades que llevan años fortaleciéndolas como las cámaras de comercio, que tienen en ellas su principal rango de acción con servicios de alto valor agregado.
Si bien, como lo dijo el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz Granados, la política industrial del Gobierno en este momento debe concentrarse en temas que afectan el costo de producción como el precio de la energía, innovación, un mayor apalancamiento financiero, revaluación y el valor de las materias primas, a la vez se requiere una hoja de ruta para fortalecer a las mipymes, que incluya incrementar sus capacidades empresariales como dinamizadoras de la innovación con el objetivo de que desarrollen productos con valor diferenciado.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y la Cepal, las principales dificultades que atraviesan las mipymes en Latinoamérica son el aislamiento que les impide producir a escala y con especialización, la heterogeneidad, la desarticulación de las políticas de apoyo público-privadas, que impiden su eficacia, y la ausencia de mecanismos de monitoreo y evaluación.
Hay que tener en cuenta aspectos como identificación de las mejores prácticas para generar espacios de mayor colaboración y cooperación, y una mayor articulación público-privada, que se puede direccionar a través del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación, y en el nivel local con las Comisiones Regionales de Competitividad.
También es necesario apoyar el emprendimiento de alto impacto, que es aquel que crece rentable, rápida y sostenidamente, y que es capaz de lograr un nivel de ventas bastante significativo en una década; seguir impulsando la formalización empresarial, y ampliar el acceso al financiamiento, pues esta es una de las principales barreras que enfrentan las mipymes para su desarrollo. Solo cerca del 12 por ciento del crédito total se destina a este segmento.
Un tema central es incrementar sus capacidades en materia de innovación, ya que en este aspecto enfrentan grandes restricciones y tienen un desempeño pobre, atribuible a su menor tamaño y a las pocas posibilidades de usar productivamente las tecnologías.
Y por último, generar un mayor desarrollo de competencias, puesto que las mipymes están frente a un gran desafío relacionado con las deficiencias formativas, que restringen su desarrollo y el aumento de su productividad. Se requiere una más articulación entre el sistema educativo y el sector productivo.
Julián Domínguez Rivera
Presidente de Confecámaras
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