Biosimilares: más oferta tecnológica al servicio de los pacientes

Los actores del sistema de salud debemos poner a los pacientes en el centro de la discusión, y analizar los beneficios de las nuevas tecnologías.

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Colombia ha asumido retos en materia de salud a los que pocos países han decidido enfrentarse. No solo es reconocido internacionalmente por entregar una cobertura casi universal, sino por garantizar unos mínimos fundamentales a la primera infancia y, en los últimos años, incluso por extender beneficios que recibe su población a los millones de migrantes que cruzan su frontera en búsqueda de ayuda.
Hoy en día, gran parte de los colombianos (algunos con más o menos obstáculos) pueden acceder a las tecnologías médicas más vanguardistas del mercado, sin tener que incurrir en gastos que en otros países podrían endeudar a una familia por décadas.
Esto, entre otras razones como el clima de inversión, hizo que una compañía como la nuestra, con cerca de 40 años de experiencia en biotecnología, decidiera abrir una oficina en el país hace 5 años para estar cerca de miles de pacientes que indirectamente atendemos y de diferentes actores como el gobierno y los prestadores de servicios, para aprender y aportar al que es considerado uno de los sistemas de salud más solidarios del mundo.
En nuestros años de presencia en Colombia, e incluso desde mucho antes, hemos visto como millones de colombianos acceden a terapias biológicas de alta calidad, que ayudan a combatir con precisión enfermedades tan complejas como el cáncer y padecimientos crónicos insoportables como la artritis, osteoporosis, la diabetes, eventos cardiovasculares, entre muchos otros.
Es imposible negar que los costos de esta amplitud son enormes y que gran parte de los esfuerzos del Gobierno y los prestadores de servicios se van en tratar de solventar el flujo financiero y controlar el gasto al tiempo que tratan de cumplir con indicadores mínimos de servicio.
Un sistema asfixiado tiene pocas posibilidades de invertir en su mejora continua, en la innovación de procesos y servicios para garantizar que el resultado de su gestión satisfaga las expectativas de calidad que exigen tanto los pacientes como las autoridades. Más aún, tiene poco margen para facilitar el acceso a otros tratamientos en desarrollo.
Esta es una de las razones por las cuales estamos convencidos que Colombia necesita biosimilares de calidad.
Desde una compañía que ofrece productos innovadores, entendemos los retos que enfrentan los sistemas de salud, en países desarrollados y emergentes por igual, y por esta razón decidimos utilizar nuestra ciencia y capacidad productiva para desarrollar tecnologías efectivas y seguras, pero más asequibles como son los biosimilares.
Su introducción en el mercado, con la pertinente evidencia clínica, permitirá a los pacientes colombianos continuar recibiendo terapias de precisión elaboradas con estándares científicos, las cuales tienen el potencial de generar resultados tan eficaces como los que hemos visto con los medicamentos biológicos, al tiempo que se liberan recursos para satisfacer las crecientes necesidades de salud de la población.
De acuerdo con un análisis realizado por la Universidad Militar Nueva Granada en Colombia, con la introducción de biosimilares, el país podría optimizar recursos superiores al 30 por ciento del gasto actual que se efectúa en medicamentos biológicos y orientarlos a otros frentes en donde la inversión podría ser útil tales como infraestructura hospitalaria, la ampliación de tratamientos cubiertos en el PBS o para el ingreso de nuevas tecnologías avanzadas.
Así mismo, en línea con esta discusión, los medicamentos biosimilares, elaborados con estándares de calidad, seguridad y resultados comprobados, son un instrumento para impulsar los indicadores de acceso y adherencia a tratamientos.
En países en dónde el gasto de bolsillo de los pacientes es mayor (desarrollados y emergentes) los biosimilares podrían ser una vía para que los pacientes se mantengan en tratamiento por más tiempo.
Para países como Colombia en donde los pacientes tienen la mayor parte de sus tratamientos cubiertos, organizaciones como The Lancet Comission for Essential Medicines, han señalado que el incentivo de los gobiernos para impulsar la adopción de biosimilares no es sólo reducir la carga económica, sino además incrementar el acceso a tratamientos que generan mejores resultados.
En ese sentido, estamos seguros de que la entrada de biosimilares a Colombia, de la mano de las autoridades y en línea con la opinión y autonomía profesional de la comunidad médica, significará un paso más hacia la consolidación de un sistema nacional de salud equilibrado, amplio y con oportunidades para comprobar que el principio de solidaridad que inspiró su creación es real y sobre todo para facilitar aún más el acceso a tratamientos de calidad que se traduzcan en mejores desenlaces para los pacientes.
Desde nuestra perspectiva, los diferentes actores del sistema de salud debemos poner a los pacientes en el centro de la discusión, analizar los beneficios de la introducción de nuevas tecnologías, en este caso los medicamentos biosimilares, para incrementar el acceso a tratamientos y mejorar la calidad de vida para ellos.
Gianfranco Biliotti
Gerente General de Amgen Colombia
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