La idoneidad de los candidatos para gobernar ciudades

La versación o la ignorancia de pueden ser un indicador a la hora de administrar las ciudades. 

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La proximidad de la decisión sobre el gobierno de nuestras ciudades bien merece una reflexión sobre las características y necesidades de cada una de ellas, antes de pensar en la candidatura que se apoye. Hacerlo al revés conduciría a una conclusión carente de buen juicio.
Los asentamientos humanos son seres vivos que tienden a crecer, y pueden pasar por períodos de gracia y progreso, aunque también deben soportar enfermedades, leves, crónicas, y hasta letales.
Diferentes disciplinas tradicionales se ocupan de uno u otro de los múltiples aspectos de la vida urbana, y de sus relaciones con el entorno rural. Allí figuran desde aquellas que se ocupan del alma de la gente, hasta las que aplican adelantos científicos y tecnológicos avezados.
De todas las disciplinas concurrentes, tal vez la Ekística pueda proveer respuestas útiles a la hora de apreciar el conjunto de los problemas urbanos, y adoptar soluciones adecuadas, pues busca conciliar las contribuciones de las demás, y entender sus relaciones, así como el comportamiento de los asentamientos conforme a reglas no escritas, pero universales.
Una mirada ekística debe tener en cuenta, en primer lugar, el entorno natural con todos sus elementos, que son muchos, y pensar en las condiciones de su aprovechamiento presente, lo mismo que en las medidas necesarias para garantizar un futuro sostenible. Todo ello se debe reflejar, esencialmente, en el ordenamiento territorial.
Las condiciones del hábitat de cada quien, y la calidad e idoneidad de las edificaciones de uso común, marcan enorme diferencia en la calidad de vida individual y colectiva. Una ciudad deficitaria en esas materias no es vivible.
Las redes de toda índole, como las eléctricas, calles, y acueductos, y las invisibles, propias de la conectividad del Siglo XXI, se deben conjugar con nociones reales y virtuales del espacio público, y manifestarse en servicios públicos objeto de políticas innovadoras.
La presencia humana, en sus dimensiones individuales y sociales, y las garantías de su bienestar, deben ser el epicentro de todo proyecto que tenga en cuenta los factores anteriores.
La versación o la ignorancia de los candidatos, respecto de todos estos elementos, puede ser un indicador de su idoneidad para gobernar ciudades, que es un ejercicio muy distinto del de hablar bien en público.
La Ekística, de profunda raigambre en el verbo griego Ikizo, esto es me establezco con ánimo de permanecer, que dio lugar a Oikos, casa, es la Ciencia de los Asentamientos Humanos, propuesta por Constantinos Doxiadis hace varias décadas, cuando convocó a la isla de Delos a los pensadores protagónicos de su época para que cada uno, desde su experiencia y su disciplina, opinara sobre el futuro de las ciudades.
Lo que de allí salió no fue un movimiento pasajero, ni una moda, sino una alternativa de análisis y explicación al alcance de quien quiera reflexionar, a su vez, sobre el destino del asentamiento que habita. No como ejercicio exclusivo de académicos, sino de ciudadanos interesados en ejercer responsablemente la cuota de poder que implica cada voto.
Eduardo Barajas Sandoval
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
Especial para Portafolio.co

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