Tentaciones verdes
Ningún sector de la economía, en esta crisis, será tan favorecido como este.
El proyecto de presupuesto general de la nación (PGN) para 2021 es contundente en la expresión política de la preferencia por los cañones y el desprecio hacia la mantequilla. Que sean destinados 22 veces más recursos a defensa y seguridad que a agricultura, comercio e industria, explica, en gran medida, la baja competitividad y el lento avance de la economía. Ni hablar la cenicienta del medio ambiente.
Pero el problema va más allá, y es que los cañones que son adquiridos con los COP 38 billones que se están girando como cheque en blanco a las fuerzas militares y policía, no son ni los potentes alemanes Krupp, que libraron y ganaron batallas en el siglo XIX, ni los húngaros Orbón, con los que Mehmed II derribó los muros de Constantinopla, en 1453.
En buena parte ($26 billones), son destinados al pago de sueldos de los casi 300 mil efectivos que combaten al narco en las selvas, y que llevan en camionetas blindadas al salón de belleza a las esposas de los oficiales que viven en los mullidos cantones de Usaquén, el sur de Bogotá y los terrenos más valiosos de varias capitales.
Pero hay $10 billones, lo que antes era considerado cinco reformas tributarias y ahora apenas media, que son entregados a cuatro entidades administradas con enorme recelo y secreto, como las famosas cajas de retiro de las FFMM y la Policía (CREMIL y CASUR), las Casas Fiscales del Ejército y la Agencia Logística de las FFMM.
Las cajas de retiro, que administran los recursos pensionales de sus afiliados, emplean a 318 personas, y sus presupuestos han crecido desde 2008 a un robusto 10% promedio anual. En el PGN de 2021 crecen 20,7% y 22,6%, respectivamente. Ningún sector de la economía, en esta crisis, será tan favorecido como este.
En la reforma pensional que viene, deberían los autores incluir un capítulo que desmonte estas entidades y las incorpore al presupuesto de Colpensiones. Incluso se debe pensar que los oficiales pasen al régimen de ahorro individual, pues sus remuneraciones son comparables a las del sector privado, al sumar todas las gabelas de educación, vivienda y salud, que los demás pagamos de nuestros bolsillos.
Y si la opinión se ha escandalizado por la creciente corrupción en las FFMM por continuos robos de varios oficiales de alto rango, más se aterrarán de saber que a la Agencia Logística le estarán entregando COP 1,1 billones, con crecimiento de 107% frente a 2020, para que compren tapabocas, cuyo precio es secreto de Estado, y otros suministros que harían palidecer de envidia a los proveedores de los PAE que venden tamales a COP 200 mil.
Otro de los huecos negros es el de las casas fiscales, cuyo presupuesto crecerá 21,9% en 2021. Allí contratan y administran la construcción y dotación de miles de inmuebles, como los que también tiene la Policía Nacional, y que tienen enlodado a Óscar Atehortúa, un director que sigue dilatando su proceso, y su renuncia, defendiéndose en libertad, no como otros colombianos a quienes por muchísimo menos se les niega ese derecho.
Sergio Calderón Acevedo
Economista. sercalder@gmail.co
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