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Llegan tiempos difíciles para la industria automotriz después de varios años de ventas exitosas, una tendencia que es fácil de entender con el ejemplo del segmento de autos y camiones de Estados Unidos.
Durante los últimos 20 años, el número de conductores con licencia ha aumentado a un ritmo de cerca de 2 millones al año (Uber y Lyft no han modificado esa cifra). Asimismo, el número de vehículos matriculados ha subido en cerca de 3 millones anualmente.
Por supuesto, hay excepciones, pero teniendo en cuenta esos números y la economía actual –un mercado de trabajo fuerte, financiamiento relativamente asequible y gasolina barata–, es razonable preguntarse ¿por qué, entonces, están hundiéndose las ventas de automóviles?
El único punto flojo del mercado es la tasa de reemplazo, es decir, la frecuencia con que los coches y camiones pasan a ser descartados como chatarra. Aquí es quizá donde los ejecutivos del sector deberían haber visto la desaceleración que se aproximaba.
En las últimas dos décadas, alrededor de 13 millones de vehículos salieron de la flota estadounidense cada año, mucho menos que el número de vehículos nuevos vendidos en los últimos cinco años.
Los clientes, deseosos de renovar sus vehículos, mantuvieron el mercado funcionando bien durante un tiempo, pero ese desequilibrio finalmente afectó a los fabricantes de automóviles.
A medida que más vehículos permanecían en sus cocheras, menos salían de las concesionarias. “Este no es un secreto”, considera Kevin Tynan, analista de Bloomberg Intelligence. “No es que nadie supiera que el ciclo se estaba retrasando”.
Los consumidores todavía tienden a poseer un poco más de un carro por cada persona, pero están manteniendo esos vehículos durante más tiempo. El auto o camión promedio en las carreteras de hoy fue fabricado el 2005. De igual forma, los vehículos fabricados en los últimos 15 a 20 años son mucho más fiables que sus predecesores. La industria automotriz estadounidense, al igual que ocurre en gran parte del mundo, está en una situación difícil, en parte porque hizo demasiado bien su trabajo.
Mientras tanto, el ritmo acelerado de la innovación puede empeorar aún más las cosas. Con cada avance en el sistema eléctrico de propulsión y la conducción autónoma, es más fácil imaginar una máquina que cambie el juego, y la perspectiva de estas modificaciones hace que algunos posibles compradores prefieran esperar a ver que se presenta.
¿Por qué comprar un coche nuevo ahora cuando el vehículo de tus sueños asoma justo sobre el horizonte? Un Toyota Camry 2017, por ejemplo, no es muy diferente de la versión de 2007. Sin embargo, muchos pueden imaginar un Camry 2020 que se conduzca solo y se impulse por electrones.
Esta es uno de los principales motivos del aumento de la tasa de arrendamiento en EE. UU. en casi un tercio, según Tynan. Los clientes, preocupados porque su auto se está convirtiendo rápidamente en obsoleto, prefieren un préstamo de tres años en lugar de una compra directa.
Empresas como Ford y GM tienen muchos recursos a su disposición para evitar un desastre, es decir, una mezcla de tácticas como bajar la producción y aumentar los incentivos para atraer a los conductores de vuelta a las concesionarias. “Ellos van a encontrar una manera de lidiar con eso, hasta llegar al tamaño adecuado de producción”, explicó Tynan. “Básicamente, es una cuestión de cuan suavemente desean aterrizar”.
Mientras tanto, es un buen momento para hacer negocio al comprar un coche nuevo.