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Todo empleado aspira a cumplir las funciones y metas que se le han asignado en su trabajo, pero la situación se complica cuando encuentra en su oficio su única preocupación y satisfacción.
Este es uno de los síntomas del ‘workaholic’ o adicto al trabajo, ya que trabaja –involuntariamente- sin descanso, pues para él siempre hará falta un poco más de esfuerzo y mejores resultados.
Generalmente, ¿en qué piensa una persona con este trastorno? Según Iris Luna, M.D psiquiatra de la Universidad Pontificia Bolivariana, estas personas “sienten una necesidad exagerada de estar trabajando y en el instante en que no puedan seguir haciéndolo, pueden sentir ansiedad, depresión o irritabilidad”.
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“Es un trastorno donde existe una actitud compulsiva e involuntaria de continuar trabajando. Viven aislados y abducidos por lograr un excelente rendimiento, ya que esto es lo que les da mayor satisfacción; suelen ser perfeccionistas y exigentes con los demás, a tal punto de no ser capaces de retroalimentarse de otras personas que no están vinculadas al trabajo”, explica la psiquiatra a elempleo.com.
Para ellos, el trabajo es el centro de sus vidas y tienden dejar de lado otras actividades con familiares o amigos. Luna afirma que “los ‘workaholics’ suelen llevarse el trabajo a la casa; salen a vacaciones y pueden seguir trabajando a la distancia con su computador, de hecho, prefieren no desconectarse los fines de semana y es común verlos desesperados cuando no tienen conexión a internet y dependen de ella para trabajar”.
Un ‘trabajólico’ suele hablar y exponer temas laborales todo el tiempo, no da espacio a otro tipo de conversaciones y frecuentemente encuentra aburridos otro tipo de temas.
¿Qué consecuencias puede traer este tipo de comportamientos? “Los adictos al trabajo llegan a descuidar su salud, ya que no se alimentan bien, se exceden con el café, no realizan ejercicio y pueden optar por el cigarrillo, alcohol o estimulantes como la cocaína”, afirma Luna.
Además, hay otros problemas como la caída del cabello, presión arterial alterada, problemas gástricos e insomnio.
Según la experta consultada, este trastorno puede tener un origen cultural. Es posible que esta tendencia se deba a la importancia que toma el trabajo y la alta productividad después de la Revolución Industrial, momento donde la sociedad empieza a “designar un elevado valor al prestigio, la posición y alto rendimiento laboral”, comenta Luna.
“Muchas de estas personas necesitan tratamiento psicológico y otras veces, del psiquiátrico; lo común es que lleguen a las consultas por las consecuencias que ha traído esa manera de relacionarse con el trabajo, tales como los trastornos de sueño, depresión o ansiedad”, comenta Luna.
Si usted cree que es adicto al trabajo o conoce alguien con este perfil, reevalúe las prioridades en su vida, no olvide a su familia, amigos o pareja. Debe relacionarse de manera más sana con su trabajo y no obsesionarse con él; aunque es necesario, puede perder relaciones y tiempo valioso con sus seres queridos.