Un apetito de riesgo moderado, la ausencia de distorsiones en el mercado, y la deuda corporativa como una fuente importante de fondeo, son algunos temas que le dan fortaleza a la banca colombiana, y que motivaron a que Standard & Poor’s esté viendo con mejores ojos a esta industria.
De hecho, su percepción de riesgo frente al sistema bancario local mejoró, de negativa a estable.
No obstante, el mercado de capitales local ha sido una buena alternativa para que las entidades obtengan recursos de mediano y largo plazo (vía emisiones de bonos), lo que les da fortaleza para que puedan proveer recursos tanto a empresas como a Gobierno, incluso en momentos de turbulencias en los mercados externos.
“El mercado de deuda corporativa está evolucionando y lo clasificamos ahora como moderadamente amplio y profundo. Aunque el mercado local es relativamente pequeño (menos del 10% del PIB), es activo en emisiones con grado de inversión”, afirma S&P.
Precisamente, considera que la posición externa se debilitará aún más, debido a que necesitará contraer más deuda para financiar el déficit de cuenta corriente, y los desequilibrios del país presionarán al sistema financiero.
A esto, añade que aumentará el riesgo de crédito por la inflación, la depreciación del peso, menor crecimiento real de los salarios y las tasas de interés en aumento.
Al conocerse estos pronunciamientos, la Asociación Bancaria señaló que, “pese a las complejidades del ciclo económico, los indicadores de solidez del sistema, tanto regulatorios como de mercado, dan cuenta de un desempeño notable por parte de los bancos en Colombia”.
Igualmente, “ratifica su confianza no solo en el desempeño del sector, sino en el de la economía. Confiamos en que en los próximos semestres se acelere la reconversión productiva, se reduzca el déficit de cuenta corriente y se despejen las dudas en materia fiscal, permitiéndonos retornar a los niveles potenciales de crecimiento”.