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Ecuador aspira a que la bioeconomía, concepto mediante el cual la gestión ambiental se inserta en la matriz productiva de una sociedad, represente "en unos cuantos años" el 20% de su producto interno bruto (PIB). Así lo aseguró el ministro de Ambiente ecuatoriano Tarsicio Granizo, quien calificó a esa rama como “una de las herramientas más importantes para salir del extractivismo".
De acuerdo con el funcionario, en este momento la bioeconomía representa cerca del 10%del PIB ecuatoriano. El proceso ya está contemplado en la Estrategia Nacional de Biodiversidad y apuntó que lo que buscan es "darle impulso" e implementarlo. "Es el momento de dar el salto hacia este nuevo tema de la bioeconomía porque ya no queremos ser el Ministerio que, solamente, prohíbe cosas y que conserva, y que lo ha hecho bien, sino también el Ministerio que promueve y propone cosas nuevas y que se inserta en la matriz productiva del país", dijo.
En el eje de corto y mediano plazo, el ministro mencionó la intención de utilizar productos de la biodiversidad, que no sean moleculares o genéticos y que puedan ser comercializados "de forma sostenible". Como ejemplo señaló un laboratorio que produce ranas en cautiverio y que vende cada una a 500 dólares a coleccionistas privados en el extranjero y zoológicos, entre otros clientes.
Asimismo, se puede dar un valor agregado para la artesanía con productos naturales que permita venderla a buen precio. También afirmó que se trabaja en la fabricación de abonos orgánicos o incluso convertir el residuo orgánico del prensado de la caña de azúcar en "pellets", unas pequeñas bolas similares al carbón, y que se utilizan para la combustión en calderas industriales.
El ministro aseguró que "hay voluntad política" de parte del gobierno actual para el desarrollo de la bioeconomía, y que "un montón" de organizaciones de la cooperación internacional "están absolutamente convencidas" de que "por ahí es el futuro".