La reforma del Sistema de Regalías adoptada en 2012 buscaba responder a lo diagnósticos de Meisel y Galvis sobre la severa brecha entre las regiones periféricas respecto del centro del país; y se inspiraba en la estrategia europea de fondos de compensación de mejorar la cohesión social y el balance regional.
Esa reforma respondía a la demanda de las regiones no generadoras de regalías, pues mientras con el sistema anterior los recursos llegaban al 17% de la población, el esquema de 2012 asignó el 80% a más de 1.000 poblaciones y el 20% a los municipios y departamentos productores.La reforma partió de un diagnóstico de baja ejecución, corrupción y obras faraónicas e inconclusas. Además destinaba el 10% a ciencia y tecnología, asignaba recursos a la ejecución del acuerdo de paz y reservaba el 20% en el Fondo de Ahorro. (Cárdenas Mauricio. El Tiempo, 05/07/ 18.
Pero había quienes opinaban que ese sistema era un fracaso: “Hay bajísimos niveles de ejecución, falta absoluta de priorización y dispersión deprimente de recursos en miniproyectos de muy bajo impacto. (Perry Guillermo ,El Tiempo, Mayo 7/18).
Desde las regiones productoras se generó oposición, pues consideraban que las despojaba de los recursos para enfrentar los impactos ambientales y sociales que deja la explotación de recursos no renovables. Esos reclamos inspiraron el Acto Legislativo 05 de 2019 que aumentó de 11,2% a 25% los recursos para regiones productoras además de entregar 5% a proyectos de infraestructura educativa e inversión para ampliación de cobertura y calidad de la educación superior.
Además se devuelve la gobernanza de los recursos a municipios y departamentos con la eliminación de muchos OCADs, dejando menos actores en la aprobación y ejecución de los proyectos. También se introduce un sistema de seguimiento, evaluación y control con un enfoque preventivo y se duplican los recursos para las minorías étnicas, y ahora tendrán autonomía en la toma de decisiones.
Por primera vez se asignan recursos para la conservación de las áreas estratégicas, destinando el 1% de la bolsa total y un 20% del mayor recaudo para este propósito y para la lucha contra la deforestación. Y el 2% del rubro destinado a los municipios más pobres debe ir a protección del Medio Ambiente y 2% de los recursos de Ciencia, Tecnología irán a Innovación Ambiental para fomentar las energías renovables orientadas a la transición energética y reducción de emisiones CO2. Los recursos de Ciencia, Tecnología e Innovación aumentaron y se cambia el sistema de asignación departamentalizada a una bolsa concursable en convocatorias públicas.
Esta distribución repone recursos a las zonas productoras sin disminuir la participación de las zonas no productoras y cabe esperar que la eliminación de trámites permita ejecutar esos recursos, tan necesarios en el proceso de reactivación tras la pandemia.
Esperamos tener proyectos más eficientes, reducción de tiempos y actualización de procedimientos. Y ojalá las regiones y el país se preparen para el cambio de patrón energético cuando el carbón y el petróleo no tengan la actual relevancia: Hay que “sembrar” las regalías si queremos potenciar un desarrollo sostenible en un futuro tan incierto.
Beethoven Herrera Valencia
Profesor, universidades Nacional y Externado
beethovenhv@gmail.coma