Un reporte particularmente entusiasta fue el que dio en el día de ayer el presidente Juan Manuel Santos, al instalar el nuevo periodo de sesiones del Congreso.
A lo largo de una extensa intervención, el mandatario reiteró su confianza en que las cosas en el país van por buen camino y que existe espíritu colectivo para enfrentar las dificultades que persisten.
Esa perspectiva optimista desde el Gobierno tiene su fundamento en la llamada Unidad Nacional, que no es otra cosa que la amplia coalición de partidos que respaldan a la Casa de Nariño y a los que se acaban de sumar los verdes. Es de esperar que la presencia de tanta bancada junta permita que avance la agenda que impulsará el Ejecutivo.
Si bien el número de proyectos que serán considerados en el Senado y la Cámara es un poco menor que en la legislatura pasada, existen varias iniciativas de grueso calibre como la reforma a la justicia, la tributaria o la reglamentación del acto legislativo sobre las regalías, entre muchos otros.
En sus palabras Santos reiteró que su administración representa la continuidad, frente al legado que dejó la de Álvaro Uribe Vélez.
El énfasis fue especialmente notorio en los temas de seguridad, que es una de las áreas que más inquietan a la ciudadanía, de acuerdo con las encuestas.
A pesar del deterioro en la percepción pública, el Presidente insistió en que el balance de fuerzas con la guerrilla no ha cambiado y que existen “pequeños ataques” que, sin embargo, merecen toda la atención.
Al mismo tiempo hubo una mención a los desafíos que representan las bandas criminales y los delitos urbanos menores, sobre los cuales hay estrategias en marcha.
En lo que tiene que ver con la economía, el parte fue alentador.
Refiriéndose a las cinco locomotoras del crecimiento, el mandatario señaló que el sector minero energético avanza bien, como lo muestra la mayor producción de petróleo y carbón.
En lo que tiene que ver con el agro, el énfasis fue en el buen crecimiento del primer trimestre y el dinamismo de la actividad. Sobre la vivienda, el calificativo fue que “va mejor que nunca” y que la meta del millón de unidades en el cuatrienio es factible.
No fue esa la misma nota que recibió la infraestructura cuya marcha fue descrita como “la más lenta”, a pesar de que Santos insistió en que los mejores tiempos están por venir.
La innovación, finalmente, fue bien calificada, sobre todo por los recursos que dispondrá en el futuro y por los avances del programa Vive Digital que busca cuadruplicar las conexiones de banda ancha hasta 8,8 millones.
Todos esos elementos se combinan para dar un balance optimista. “Lo que vemos hoy es una economía que transmite confianza y estabilidad”, sentenció el jefe del Estado. Una expresión práctica de esos calificativos es la inversión extranjera y otra, no menos importante, es la del empleo que incluye la generación de cerca de 850.000 puestos anuales, hasta el pasado mayo.
Fiel a su discurso de posesión, Santos también reiteró su compromiso con los pobres y las víctimas de la violencia.
En ese contexto mencionó el tema de la salud y los esfuerzos que se están haciendo para cortar el nudo gordiano actual. Igualmente, dijo que la nueva fórmula de las regalías es una manera de recortar las desigualdades. Para completar, destacó la importancia de los mecanismos de reconciliación orientados a cerrar las heridas del pasado.
En la parte final de sus palabras, el Presidente mencionó otros asuntos como la educación, el medio ambiente o la lucha contra la corrupción que tantos titulares ha ocupado recientemente.
Todo para finalizar con un llamado al Congreso para que lo acompañe en la aprobación de un amplio número de leyes, clave para los propósitos de un Gobierno que a punto de comenzar su segundo año, acaba de dejar en claro que no piensa aflojar la marcha.