Fue una buena manera de comenzar el año.
Y es que mientras la incertidumbre sobre la marcha de la economía mundial continúa, los principales mercados empezaron el 2012 con fuertes alzas que hacen pensar que el panorama no es tan desesperado como algunos lo pintan.
En Estados Unidos, por ejemplo, el índice Dow Jones tuvo ayer un avance del 1,5 por ciento, con lo cual llegó a su punto más alto desde julio pasado, justo cuando se presentaron los temores de una nueva recesión.
Al mismo tiempo, las plazas europeas también vieron una buena jornada, desde Fráncfort hasta Londres. América Latina no fue la excepción, como lo demostró lo ocurrido en São Paulo, ciudad en la cual el incremento en el precio de las acciones fue de 2,5 por ciento, o en Bogotá, en donde llegó a 1,7 por ciento.
En todos los casos, el factor principal fue la evidencia de que la producción manufacturera en el planeta parece haber tomado un segundo aire, después de los síntomas de desaceleración que aparecieron durante el pasado semestre.
De tal manera, en India la industria creció a su ritmo más elevado desde julio, en tanto que en China los indicadores disponibles superaron las expectativas de los analistas. Algo similar tuvo lugar en Suiza, mientras que el desempeño de Gran Bretaña no se quedó atrás.
Sin embargo, las mejores noticias provinieron de territorio estadounidense, en donde una entidad que le toma el pulso a la actividad fabril afirmó que el resultado de diciembre fue el mejor desde abril.
Aparte de ello, el empleo del sector real también habría tenido una evolución positiva, mientras que el ramo de la construcción –deprimido desde el estallido de la burbuja inmobiliaria hace más de tres años– empieza a dar señales de vida.
Nada de lo anterior constituye la prueba de que lo peor haya quedado atrás. Sin duda alguna, los problemas que enfrenta Europa son inmensos, pues todavía no hay una estrategia integral para tratar el caso de las economías mediterráneas altamente endeudadas.
De hecho, los vencimientos de bonos que tienen Italia y España en los próximos días son muy grandes y existe el temor de que las tasas de interés se vuelvan a disparar cuando llegue la hora de colocar las emisiones que deben reemplazar a las que pronto expiran.
Pero reconociendo que el Viejo Continente se enfrenta a meses muy duros, no necesariamente a todos les tiene que ir igual de mal.
En particular, es muy importante que la locomotora norteamericana empiece a andar un poco más rápido, pues esa es una manera de hacerle contrapeso a lo que sucede al otro lado del Atlántico. Incluso China, que no camina tan rápido como antes, puede salir beneficiada de esa situación.
Por su parte, los más prudentes recuerdan que así como una golondrina no hace verano, es demasiado pronto para declarar que hay un cambio de tendencia en ciertas latitudes.
Así, los reportes que se deben producir en las semanas que vienen darán una perspectiva más clara sobre lo que realmente está sucediendo.
El desarrollo de los acontecimientos en las naciones más poderosas es clave para la suerte de economías como la colombiana. Después de un 2011 muy bueno, la esperanza es conseguir una tasa de crecimiento cercana al 4,5 por ciento en el presente año, pero para que eso suceda el panorama global no se puede deteriorar radicalmente.
A juzgar por las evidencias de los últimos días, ese sigue siendo el escenario más probable. Más allá de que en muchas regiones el desempeño pueda ser mediocre, tal parece que el bache anunciado no tendrá lugar si, por supuesto, los europeos no se cruzan de brazos.
Con los precios de los productos básicos que exporta en niveles similares a los actuales, Colombia podría resistir bien el oleaje mientras en otras partes del mundo el viento empieza a soplar en la dirección correcta.