Los trabajadores colombianos formales recibirán un par de buenas noticias en este mes de julio. La primera es que, desde este fin de semana y como aplicación de la recientemente sancionada reforma laboral, los recargos de dominicales y festivos sube al 80%, en tránsito al 100% en julio de 2027. La segunda tiene que ver con la jornada laboral: en cumplimiento de la ley 2101 de 2021, el 15 de julio ésta se reduce dos horas a 44 horas semanales.
Así, los colombianos en la formalidad laboral trabajarán menos a la semana y el pago de los recargos aumentará. No obstante, a pesar de los innegables beneficios en tiempo y dinero que gozarán cientos de miles de trabajadores, no sobra recordar que trabajar menos y por más pago no se traduce automáticamente en que es con mucha más productividad.
Colombia enfrente desde hace años un serio desafío en términos de su productividad laboral. Un informe del año pasado de la Cepal estimó que cada hora trabajada aportó unos US$17 al PIB, ubicando al país en la mitad de la tabla de 22 economías latinoamericanas. De hecho, dentro de los países de la Ocde, Colombia ocupa los últimos lugares.
El año pasado, en medio de la discusión del salario mínimo, el Dane publicó un dato positivo de productividad laboral (1,76% por persona y 3,14% la media del trabajo) que fue cuestionado por la Andi, Anif y Fedesarrollo, quienes solicitaron una revisión técnica de esa cifra. El punto es que Colombia y su mercado laboral tienen mucho por hacer en términos de elevar las contribuciones del trabajo a la economía nacional.
Las razones de estos bajos aportes, en relación con otros países similares, son múltiples y van desde la desalineación entre la formación educativa y las necesidades de las empresas hasta la poca adopción tecnológica, pasando por el menor tamaño y baja escala de la mayoría de unidades empresariales en el país.A lo que se suma la elevada tasa de informalidad laboral, que podría deteriorarse debido precisamente a la reforma aprobada.
En conclusión, estas nuevas disposiciones son bienvenidas desde la formalidad, pero los retos en términos de productividad e informalidad en el trabajo persisten y deben ser atendidos.
FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
X: @pachomiranda