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Mejor que lo esperado

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No eran pocas las expectativas en torno a la publicación de las cifras que reflejan el comportamiento de la economía colombiana el año pasado. Desde hace varias semanas, los analistas venían haciendo cábalas sobre el desempeño del Producto Interno Bruto, sobre todo después de que empezaron a aparecer indicios de desaceleración por cuenta de lo sucedido en el tercer trimestre del 2012. A pesar de esas señales, el balance final fue menos crítico de lo que muchos pensaban. Según lo informó el Dane, el crecimiento fue de un aceptable 4 por ciento, con lo cual el país sigue por una senda positiva. Como si eso fuera poco, la entidad revisó al alza el resultado del 2011, el cual quedó en 6,6 por ciento. Así las cosas, el promedio de avance del PIB desde mediados de la década pasada se ubica en 4,8 por ciento, por encima del registro histórico. Bajo esa perspectiva de mediano plazo, las cosas van bien. No obstante, una mirada más concentrada en la coyuntura deja en claro que los motores que impulsan al país han empezado a cambiar y que ciertas áreas merecen atención para que no se conviertan en futuros dolores de cabeza. Para comenzar, salta a la vista que la minería y el petróleo han aminorado su velocidad. Si hace un par de años tales actividades alcanzaron una expansión del 14,4 por ciento, en esta oportunidad la mejora fue del 5,9 por ciento. Tanto la menor dinámica en la producción de crudo como los problemas que enfrentó la de carbón, debido a una costosa huelga, se combinaron para que la locomotora haya levantado el pie del acelerador. Por su parte, los establecimientos financieros conservaron el segundo lugar entre los ramos de mejor comportamiento de la economía. La combinación de una fuerte actividad crediticia, sin que los indicadores de cartera presentaran mayor deterioro, sirvió para que la categoría subiera un contundente 5,5 por ciento. Más sorpresivo en cambio fue el desempeño del área de servicios sociales, detrás del cual hay un aumento en el gasto gubernamental. De hecho, cuando se observa lo ocurrido desde el punto de vista de componentes de la demanda, sorprende que el consumo público creció más rápido que el privado, con lo cual se podría argumentar que algunas políticas contracíclicas han comenzado a tener efecto. Hecha esa constatación, y de vuelta a los componentes sectoriales, vale la pena mencionar tres más. El primero es lo sucedido con la construcción, que de crecer 10 por ciento en el 2011 bajó al 3,6 en esta oportunidad. Lo ocurrido tiene que ver tanto con las edificaciones como con las obras civiles, que siguen a la espera de mejores días. El segundo tema es el de la agricultura, que mostró una ligera mejoría, pero cuya tasa –2,6 por ciento– sigue siendo inferior a la de la economía en general, tal como ha sido la constante en lo que va de este siglo. En esta oportunidad, la principal responsabilidad recae en el café, pero son pocos los casos destacables en el campo. Por último, es incuestionable que el año pasado no fue bueno para la industria, cuya contracción fue del 0,7 por ciento. Más preocupante todavía es que el parte de preocupación no es nuevo, pues las actividades manufactureras tienen un nivel inferior al de hace cinco años, ante lo cual es necesario ensayar políticas más contundentes. Lamentablemente, los datos negativos correspondientes a enero, dados a conocer ayer por la Andi, muestran que la mala racha permanece. A la luz de esa realidad, el desafío es conseguir que en el 2013 tenga lugar una reactivación. Como se recordará, la meta oficial es del 4,8 por ciento, pero para conseguirla es indispensable que el balance de las actividades rezagadas mejore y que las que han perdido vigor tomen un nuevo impulso. En tal sentido, hay esperanza de que las decisiones en materia de tasa de cambio muestren resultados, mientras la inversión pública se mantiene como el factor que puede hacer que el año actual sea mejor que el pasado. Y es que el viento de afuera sopla aún en contra, por lo cual el empuje hay que conseguirlo internamente.
Ricardo Ávila Pinto ricavi@portafolio.co
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