Una queja generalizada y continua de los empresarios son los altos costos logísticos, que le restan competitividad al país frente a sus vecinos. Los datos son contundentes: según Analdex, gremio de los exportadores, hoy por hoy los costos logísticos representan el 17,9% del valor del producto final, cifra que podría escalar hasta el 22%, muy por encima del promedio de los países de la Ocde, mientras que un flete entre Europa y Cartagena es más barato que el que se paga entre la Heroica y los Llanos.
Tras ello hay varios problemas que siguen sin solución, y que fueron de nuevo tema del congreso anual de Colfecar. La inseguridad, la obligatoriedad y aumento del sistema de costos Sice-TAC, los bloqueos de comunidades y la hiperregulación son las mayores preocupaciones del sector, sumando el 60%. Comenzando por la crisis de seguridad, el Cauca, Antioquia, Chocó, Norte de Santander y el Valle son las zonas más inseguras para el transporte, al concentrar el 64,5% de los casos de orden público.
Al mismo tiempo, los bloqueos de vías siguen disparados: de 742 registrados en 2023 el país pasó a 801 casos en 2024 y en este año ya van 624 situaciones de este tipo, acumulando un perjuicio que el sector calcula en $9,7 billones en casi tres años.
Por el lado del estado de la infraestructura, mientras que el 100% de la red vial concesionada está pavimentada -7.856 kilómetros-, en los 10.483 kilómetros a cargo del Instituto Nacional de Vías hay 1.957 kilómetros destapados.
A estos datos se suman las contingencias por derrumbes en vías vitales para el comercio de bienes y servicios, como la carretera Bogotá-Villavicencio, por donde se mueven a diario 50.000 toneladas. Sólo este año, los desvíos y cierres de rutas han generado pérdidas logísticas de $1,63 billones. Y el panorama se ensombrece aún más con una reforma tributaria, que aunque no tiene ni el ambiente ni los votos en el Congreso, es una preocupación del sector logístico, porque solo en el transporte de carga haría subir 14,6% el precio del diésel.
Colombia sigue sin resolver el impacto estructural de la infraestructura deficiente y de la falta de intermodalismo en sus costos logísticos.
Esa combinación eficiente de los modos terrestre, férreo, fluvial y aéreo sigue siendo una promesa incumplida, cuyos sobrecostos los pagan los colombianos cada día al hacer mercado o al comprar algún producto.
Hay una ruta a 20 años en el Plan Maestro de Transporte Intermodal, pero necesita voluntad política, inversión sostenida, condiciones de seguridad física y regulatoria, y articulación institucional, para ejecutarla.
A corto plazo, el primer paso debe ser garantizar rutas seguras mediante presencia militar en corredores críticos y revisar los mecanismos de inspección y control, que siguen elevando los costos sin mejorar la eficiencia -en los patios del puerto de Buenaventura todavía se trabaja con horarios de oficina-.
A mediano plazo, Colombia debe avanzar en la implementación efectiva del transporte multimodal, donde la digitalización de procesos aduaneros y logísticos debe ser prioridad para bajar tiempos y costos, mientras que en el largo plazo urge una política logística de Estado, que haga vinculante el Plan Maestro de Transporte Intermodal.
Colombia tiene una ubicación geográfica privilegiada, pero su potencial logístico está atrapado en un laberinto de inseguridad, rezago estructural y falta de visión. La crisis actual debe llevar a acciones claras para transformar el sistema logístico en un motor de competitividad y desarrollo.
JAMIE PUMAREJO HEINS
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