Cuando a comienzos del presente año los especialistas dieron a conocer sus recomendaciones para los colombianos interesados en invertir su dinero, la compra de acciones estaba en los primeros lugares de la lista de opciones. El motivo es que mirado desde diferentes ángulos, el mercado local mostraba un buen potencial de valorización que podía traducirse en rentabilidades importantes.
Todo parece indicar que el consejo estaba bien fundamentado. Ayer, el índice Colcap de la Bolsa de Valores de Colombia avanzó 1,69 por ciento hasta los 1.606 puntos, con lo cual registra un incremento superior al 21 por ciento en lo que va del 2019. Hay que devolverse a noviembre del 2014 para encontrar el indicador citado en niveles similares a los de ahora.
Por cuenta de lo sucedido, la plaza local es la de mejor desempeño en América Latina, superando con holgura a São Paulo (13,7 por ciento) y Buenos Aires (11,8 por ciento). En el contexto global, el avance nos ubica en el tercer lugar, por debajo de Shanghái y Bosnia. A pesar de que, en general, el balance en cualquier latitud es positivo para la renta variable, estamos entre el grupo de los de mostrar.
Para entender semejante desempeño, vale la pena mirar el contexto. Más allá de que las cosas vayan bien, es importante señalar que venimos de bien atrás. De hecho, el año pasado el precio promedio de las acciones nacionales cayó en más de 12 por ciento, muy por debajo de la región. Por tal motivo, en algunos casos se está recuperando el camino perdido y en otros las ganancias, en un escenario de tiempo amplio, son relativamente modestas.
No obstante, ese factor no demerita lo ocurrido desde el primero de enero. Si bien es cierto que el alza en las tasas de interés en Estados Unidos llevó a que las inversiones en dólares sean más atractivas que en el pasado reciente, todavía hay algo de apetito por los países emergentes. Sin ser espectaculares, las cifras de la economía colombiana son decorosas, con un crecimiento que en el 2019 sería superior al 3 por ciento.
Dicho factor debería sentirse sobre las utilidades empresariales que ya venían comportándose bien. Con contadas excepciones, el alza en los dividendos que está para consideración de las asambleas generales de socios que se llevan a cabo en marzo, supera el índice de inflación. Incluso hay rendimientos que compiten con lo que renta un depósito a término en una entidad financiera.
Tampoco se puede menospreciar el efecto de las mayores cotizaciones del petróleo, que ayer superaron los 67 dólares por barril en el caso de la variedad Brent. Ese comportamiento no solo influye positivamente sobre el título de Ecopetrol, que es el de mayor bursatilidad en la bolsa colombiana, sino en las proyecciones con respecto al dólar. Para alguien que traiga capitales de afuera, puede existir un atractivo adicional, en caso de que el peso se fortalezca, pues las ganancias en divisas llegarían a ser más altas.
Aun así, los registros disponibles muestran que la mayoría de los compradores son colombianos, comenzando por los fondos de pensiones y las compañías de seguros. Tal presencia sirvió para contener los efectos que en su momento dejó la salida de Colombia de un importante fondo extranjero que decidió enfocarse en otros lugares.
Aunque hay más movimiento en las negociaciones, todavía las personas naturales siguen mirando las acciones con algo de reticencia, una actitud explicable, dado el difícil camino recorrido en años anteriores. Sin embargo, los expertos recuerdan que hay estrategias que ayudan a mitigar el riesgo, sobre todo para aquellos que piensan más en el largo plazo que en la especulación. Esa es la mejor manera de aprovechar una ola alcista que, hasta la fecha, deja caras satisfechas entre quienes supieron asumir el riesgo.