Desde hace varios años Colombia ha venido adelantando un esfuerzo continuado, cuyo propósito es hacer más amable el clima empresarial en el país.
Tales empeños tienen que ver, ante todo, con el marco legal y regulatorio, así como con los procedimientos que son necesarios para crear una sociedad nueva, obtener un permiso de construcción o pagar impuestos y contribuciones al Estado, entre otras áreas.
El conjunto de esas labores acaba reflejándose en el informe Doing Business que realiza el Banco Mundial y cuya más reciente edición fue dada a conocer ayer.
En la presente oportunidad, la entidad multilateral analizó la situación de 183 economías con respecto a 10 indicadores específicos que comprenden un espectro muy amplio. No obstante, los realizadores del trabajo advierten que sus análisis no incluyen temas que pueden afectar el clima de los negocios como la seguridad, la estabilidad macroeconómica, la corrupción o la solidez de los sistemas financieros.
Hechas esas salvedades, el balance para Colombia es muy positivo. No sólo el país ocupó el puesto 42 a nivel mundial, sino que mejoró cinco posiciones con respecto al reporte de hace 12 meses.
En América Latina tan solo es superado por Chile y Perú, aparte de que se encuentra entre las 12 naciones del planeta que más avanzaron frente a la medición previa.
Dicho progreso tuvo que ver con la rebaja en los costos asociados a la apertura de una empresa y con el impulso a los pagos electrónicos de algunos impuestos.
El Banco Mundial también reconoció los avances en lo que tiene que ver con la declaratoria de insolvencia, por parte de personas naturales y jurídicas.
Gracias a lo realizado en dichas áreas y al impulso de años previos, el país está bien ranqueado.
En ninguna categoría es eso más evidente que en la de protección a los inversionistas, un área en la que Colombia ocupa el primer lugar en la región y el quinto en el mundo. El marco jurídico, en lo que tiene que ver con la responsabilidad de los integrantes de una junta directiva o de normas que salvaguardan a los accionistas, es tan moderno que no falta quien lo califique de modelo a seguir.
En otros campos también se les otorgan buenas notas a las autoridades colombianas. Así ocurre con la definición del estado de insolvencia o con la expedición de un permiso de construcción.
En ambos casos, el tiempo es relativamente corto, al igual que los procedimientos exigidos.
Un poco menos alentador –aunque todavía positivo- es el resultado en lo relacionado con crear una sociedad con todas sus arandelas, registrar una propiedad e incluso obtener un crédito. Sin estar en los primeros lugares, el país se encuentra dentro del tercio de economías más notables, a pesar de que hay espacio para mejorar.
En contraste, hay tres zonas en las que se encienden las luces de alerta. La primera tiene que ver con el comercio exterior, pues Colombia ocupa el puesto 87 en la categoría. De un lado, exportar un contenedor de productos toma 14 días y vale 2.270 dólares, mientras que importarlo toma 13 días y asciende a 2.830 dólares, cinco veces más que en Hong Kong.
El segundo tema está relacionado con obtener el servicio de electricidad, el cual toma 165 días, mientras que en Chile ese lapso es de 31 días. Por cuenta de esa situación, que afecta a los nuevos proyectos industriales o comerciales, el país se encuentra en el puesto 134 de la muestra.
La peor clasificación de todas, sin embargo, es la de hacer efectivo un contrato. Y es que no sólo se necesitan 36 pasos para lograrlo, sino que el tiempo de un proceso es 1.346 días, con lo cual el costo asciende al 47,9 por ciento de lo reclamado.
Ese es, a decir verdad, el gran lunar que encabeza la lista de pendientes. Lástima que por cuenta de la pobre reforma a la justicia que hace tránsito en el Congreso, las esperanzas de que tal situación cambie sean muy pocas.