En la plaza Albert-Thomas de Ginebra (Suiza), culminó con éxito, el pasado 21 de septiembre, el Foro Público de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el cual fijó las principales líneas de pensamiento para abordar los desafíos del sistema multilateral del comercio y los fundamentos necesarios para definir en la próxima Conferencia Ministerial la suerte de la estancada Ronda de Doha que tanto esperamos los países y uniones aduaneras en cuanto a la reducción de los subsidios agrícolas en los países desarrollados.
Los ejes de discusión y análisis para los principales desafíos del comercio fueron la seguridad alimentaria, el comercio de recursos naturales, las cadenas de valor global y el futuro próximo del mismo sistema multilateral del comercio.
Declarada la crisis alimentaria por la misma OMC, dado que ya son 950 millones los seres humanos que duermen sin comer y cuyo número se proyecta en 9.000 para el 2050, el foro señaló algunos factores que la vienen profundizando, como son la creciente participación de los biocombustibles en el sector agroindustrial, la excesiva especulación observada en los derivados financieros vinculados a los productos agrícolas, la incertidumbre económica, el cambio climático y, por último, la poca inversión que en infraestructura rural hacen los países en desarrollo.
En cuanto a los desafíos del comercio de los recursos naturales, quedó claro que los gobiernos no deberían fijar ninguna política comercial que no incluya los aspectos relativos al equilibrio en el uso de los recursos, sus niveles de agotamiento y efectos en el medio ambiente.
También emergió en el debate la necesidad de sumar a la competitividad el concepto de ecoinnovación y la transición mundial hacia una economía verde que garantice la sostenibilidad medioambiental.
Para el análisis de las cadenas de valor global, el programa Made in the World demostró que es crucial fijar políticas comerciales teniendo en cuenta el juego de roles en cadenas productivas, la comercialización de productos mucho más atomizados en cuanto a su origen se refiere y el papel de las tecnologías de la información y comunicaciones en su propia dinámica.
Entendiendo que nuestra política comercial sólo puede ser dirigida por un líder capaz de entender las sinergias del sistema con seguridad alimentaria, sostenibilidad medioambiental, control a los niveles de agotamiento de los recursos naturales, inserción productiva en las cadenas de valor globales, empleo, TIC, la especulación en los precios de los productos básicos y el rol del sistema financiero, el actual ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, deberá coordinar con las demás carteras políticas de comercio que las integre, ya que vemos que sólo se circunscribe actualmente a una insistente promoción de zonas francas y que si lo ve desde la óptica del empleo, esto le permitirá únicamente obtener 1.500 de los 2’500.000 puestos de trabajo esperados.