Analistas e investigadores sobre las incertidumbres y posibles consecuencias de algunos temas de elevada sensibilidad, como por ejemplo el mercado laboral a futuro, manifiestan con sobrada razón su creciente preocupación, frente al incontenible avance tecnológico que cada vez desplaza en mayor proporción y además en forma acelerada, la necesidad de vacantes humanas.
Es convicción que los sistemas tecnológicos superarán con amplitud las capacidades técnicas que las empresas requieren de los seres humanos, traducidas en factores e indicadores de rendimiento y productividad, además no tendrán que preocuparse por las continuas demandas salariales de los empleados y mucho menos por la conformación de molestos sindicatos por parte de éstos.
Las empresas no centrarán su atención en personas técnicas o calificadas, a menos que en principio, sean especialistas en lenguajes de programación informática. Situación que paradójicamente se mantendrá, hasta que la misma inteligencia artificial basada en algoritmos, termine a su vez reemplazándolos.
Indudablemente que la tecnología cada vez se apodera mucho más de nuestras vidas. La escena más común de la actualidad, es ver a legiones de humanos o zombies totalmente absortos en su celular, mientras caminan por las calles, se alimentan en restaurantes, conductores y pasajeros de vehículos en movimiento en vías públicas e incluso en las “reuniones familiares”.
Los dispositivos celulares se han convertido en los más fieles amigos, no es raro ver personas con caras adustas o amargadas, que con solo interactuar con su aparato y único acompañante, cambian a expresiones de alegría, risas o carcajadas.
Hoy en día se puede afirmar que el “verbo” hackear ya no se refiere a pilatunas o acciones delictivas de humanos a las aplicaciones, celulares y/o bases de datos. Ahora es todo lo contrario, la inteligencia artificial y los algoritmos hackean en forma lógica y programada a los humanos.
EL NUEVO EMPLEO
¿Entonces cuáles serían las profesiones requeridas para el año 2050?
El interrogante vuelve a colocar en la palestra la vieja discusión entre las ciencias exactas o técnicas y las ciencias sociales, léase en términos laborales, ‘habilidades duras y habilidades blandas’. Estas equivalen al conocimiento empírico aprendido que otorga la ‘aptitud’ y el conocimiento propio desarrollado que se manifiesta en la ‘actitud’.
RESOLUCIÓN COLABORATIVA
El año pasado la Universidad de Memphis, luego de varias investigaciones sobre el futuro del mercado laboral llegó a conclusiones sorpresivas, pues las expectativas se basaban en la incidencia de los aspectos ya comentados de la inteligencia artificial, los algoritmos y la tecnología en general.
Los investigadores concluyeron en la necesidad imperiosa de complementar tales conocimientos técnicos con aspectos sociales, reflejados en la redacción del siguiente párrafo:
“La resolución colaborativa de problemas es una habilidad esencial en la fuerza laboral y en la comunidad porque muchos de los problemas que se enfrentan en el mundo moderno requieren que los equipos integren los logros del grupo con el conocimiento idiosincrásico de los miembros del equipo”.
La mayoría de analistas conceptúan que el tema necesariamente requiere ser tratado o mejor resuelto, bajo la figura de la complementariedad de las dos aristas que lo componen: La preparación técnica que otorgan las habilidades duras de los saberes especializados y la preparación cultural que optimice las insustituibles relaciones interpersonales, que evidencian las habilidades blandas.
Las universidades y centros de aprendizaje deben programar sus currículos específicos, conjuntamente con las actividades extra curriculares para responder en forma más efectiva a los diferentes requerimientos empresariales.
El ámbito académico es cada vez más consciente de la importancia de fortalecer en los estudiantes las habilidades blandas, que por su carácter general también reciben el distintivo de transversales, el propósito de tal cambio de rumbo pedagógico es evitar que aquellos se conviertan en entes inanimados que solo absorben conocimiento empírico.
Responsabilidad que también deben asumir los encargados de seleccionar y administrar el personal para sus organizaciones, con el agravante de que las habilidades blandas adquieren la misma rigurosidad que las técnicas, dados los diferentes perfiles: operario, profesional, ejecutivo, directivo, enfocadas hacia aquellas actitudes personales que les proporcione un mayor nivel de seguridad y éxito en el desempeño de sus labores.
Dentro de las habilidades blandas sobresalen -entre otras las siguientes temáticas-: gestión de conflictos y del tiempo, manejo del estrés, habilidades de comunicación, cultura de la empresa, servicio al cliente, inteligencia emocional, productividad personal, narración y gestión del cambio.
En consecuencia a la par con cualquier curso, economía, ingeniería, marketing o física se deben proporcionar cursos y talleres prácticos de: lectura, escritura, retórica y liderazgo, a fin de incentivar el pensamiento crítico y formación de profesionales no sólo idóneos, sino también íntegros en todos los campos del saber.
Como educadores, tenemos la responsabilidad personal de investigar sobre este tema y luego transferir experiencias y resultados a nuestros estudiantes, a fin de que adquieran y fortalezcan las habilidades necesarias para sus óptimos desempeños profesionales y sociales en las próximas décadas.
Finalmente, el escritor Yuval Noah Harari autor de verdaderos best seller retrospectivos, toma partido sobre esta temática especificando aún más que el aprendizaje académico y desempeño profesional se basará en lo que el denomina como las cuarto Cs Crítica, Comunicación, Colaboración y Creatividad.
Miguel Celis García
Docente Universitario