¿Cuánto gasta Colombia en los organismos internacionales?
El país forma parte de la mayoría de estas entidades, en las que gasta varios millones de dólares al año.
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Colombia acaba de estrenar su presidencia pro témpore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), fue clave en la creación de Prosur, ha recibido ayudas de entidades multilaterales, usa la solución de disputas de la OMC e incluso un nacional, Luis Alberto Moreno, lleva 15 años al frente al mayor banco de desarrollo de la región, el BID. Todo esto muestra su amplia presencia en entidades internacionales, pero ¿cuánto le cuesta esto al país?
No es fácil establecer una cuantía total por el número de membresías y el carácter confidencial de la mayoría, y los ministerios implicados no facilitaron la información correspondiente al ser consultados. No obstante, de acuerdo al recuento que realizó Portafolio, los aportes son de varios miles de millones de dólares.
Una de las cuotas más cuantiosas es la del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se mide en Derechos Especiales de Giro (SDR’s). El dato de Colombia, según la actualización al 22 de julio, es de 2.044,5 millones SDR, lo que convertido a dólares supone US$2.853,07 millones.
Como explica el mismo organismo, “la cuota de un país miembro determina su compromiso financiero máximo que tiene que proveer al FMI, su poder de voto y su influencia en el acceso al financiamiento”.
La Ocde, de la que Colombia forma parte oficialmente desde hace unas semanas, también requiere un aporte. Como el país ingresó este año no aparece en el informe de financiación, pero teniendo en cuenta que la cuota se calcula por el tamaño de cada miembro, si se toma como referencia un PIB similar como el de Chile (da el 1,2% de un presupuesto de 386 millones de euros), el dato nacional estaría en torno a los $20.000 millones o US$5,4 millones.
La Organización Mundial del Comercio es otro de los entes a los que Colombia debe aportar recursos. En este caso, la cuota del país es de 563.040 francos suizos, lo que se traduce en US$605.728 o $2.202 millones según datos de 2019.
Hoy uno de los organismos más relevantes por la situación actual, la Organización Mundial de la Salud, también define un aporte. Para este 2020, año de la pandemia, Colombia entregó US$688.990 a la entidad, es decir, $2.505 millones.
En el caso de las Naciones Unidas, y sus agencias adscritas, Colombia aportó en el 2019 US$8,03 millones ($29.205 millones), mientras que en lo que tiene que ver con el BID, tan solo en sus fondos fiduciarios, el país ha ingresado hasta el momento US$9 millones, o $32.726 millones.
¿SON ÚTILES?
Más allá de cuánto gasta Colombia en formar parte de estos organismos internacionales, la otra gran cuestión es si es útil para el país formar parte de tantas entidades mundiales.
Para el Gobierno, esta membresía es clave. Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, “indiscutiblemente suponen un beneficio. Así jugamos con reglas claras en el exterior. El país hace parte de organismos que defienden y promueven el libre comercio, el multilateralismo y la internacionalización, que representan la oportunidad de tener acceso preferencial de nuestros bienes a esos mercados y a 1.500 millones de consumidores. Por ejemplo, la OMC establece las reglas que rigen el libre comercio, la base para la negociación de TLC, pilar de nuestra estrategia de inserción global”.
Pero las opiniones entre los expertos difieren, pues de manera general se ve las organizaciones económicas más útiles que las que tienen carácter político.
“Probablemente no todos sean útiles, son muchos y uno se pregunta si todos cumplen su función. Algunos como Unasur han sido un fracaso, como Unasur, mientras que otros han tenido utilidad directa. En términos generales son beneficiosos, y diría que para un país como Colombia, con un mercado interno pequeño, son más relevantes. Por poner ejemplos, el FMI fue clave en momentos de crisis, mientras que la CAN fue importante para la internacionalización del país”, apunta Andrés Mejía Vergnaud, consultor y conferencista de educación ejecutiva de la U. de los Andes.
Jorge Restrepo, profesor de economía de la Universidad Javeriana también resalta la utilidad de las entidades económicas. “Aumentan el tamaño del mercado y permiten incrementar la escala para el país, al tiempo que tiene beneficios de mayor competencia. Pero hay distintos niveles de utilidad: el Flar es muy útil ante choques, el FMI pone a disposición la financiación. La CAN o la Alianza del Pacífico van más allá del comercio y permiten temas sociales y de migración. Otros como Prosur sí que no tienen mucho alcance.
Pero, por el otro lado, Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de relaciones internacionales de la U. del Rosario, pone en cuestión la utilidad de muchos de ellos. “No es beneficioso pertenecer a tantos porque no hay un liderazgo ni un proyecto claro hacia el exterior. Colombia está en un momento de ensimismamiento arrastrado por el fracaso del Grupo de Lima, lo que ha aislado al país de algunos como Celac o Unasur. Podemos decir que Flar o FMI son claves, pero Aladi no ha habido movimiento en los últimos años, CAN está muy golpeado y Prosur se quedó en el discurso”.
Rubén López Pérez
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