Economía, la ciencia ‘bisagra’
Se concentra en el estudio de las propiedades de los entes abstractos y de sus relaciones que explican los fenómenos y el funcionamiento del mundo.
Las matemáticas y las humanidades son dos tipos de saberes distantes pero que evidencian una mutua dependencia, pues unos y otros necesariamente se apoyan y complementan como herramientas de análisis que ayudan a abordar primero, entender después y de ser posible resolver, aquellas problemáticas y áreas temáticas que son de interés acuciante.
Las humanidades son disciplinas autónomas que se ponen al servicio de la comprensión de los fenómenos humanos en y desde las organizaciones, sus diferentes disciplinas permiten dilucidar los comportamientos individuales o colectivos del hombre.
Las matemáticas son la ciencia deductiva que se dedica al estudio de las propiedades de los entes abstractos y de sus relaciones que explican los fenómenos y el funcionamiento del mundo en que vivimos, además de las Leyes que rigen lo que conocemos del espacio y universo en general.
El conocimiento y permanente estudio de ambas son lo que diferencian al hombre del resto de animales, ¿pero que área del saber se vale del fundamento matemático para estudiar objetivamente los hechos sociales? La respuesta es la economía, pues en la práctica desempeña el papel de ‘bisagra’.
LAS MATEMÁTICAS
Suena un poco arrogante, pero definitivamente ‘sí’, la economía, a diferencia de sus pares humanísticas, se fundamenta en las matemáticas, para formular y demostrar sus principales postulados y al igual que sus pares exactas utiliza el método científico, para descubrir, refutar y actualizar las leyes generales.
La economía trata de obtener respuestas sociales mediante la utilización de la geometría, álgebra matricial, cálculo diferencial e integral, teoría de probabilidades, etc.
Un modelo econométrico es un modelo estadístico-matemático que representa los niveles de influencia-dependencia entre dos o más variables en diferentes contextos.
Su utilización permite hacer estimaciones acerca de los resultados de tales correlaciones y explicar si se dieron, si no se dieron y condiciones específicas de tales hechos.
La función ‘bisagra’ es demasiado vulnerable y en ocasiones difícil de asimilar, porque las personas constituyen el elemento más indescifrable del universo.
En efecto, la gente puede cambiar de idea de la noche a la mañana sin motivo aparente, incluso sufre neurosis y problemas de identidad, que pueden dar al traste con juiciosas investigaciones o teorías de los modelos económicos.
FLEXIBILIZACIÓN
Tratar de combinar la contundencia matemática con los ajustes necesarios para que se adecuen al elemento humano, en muchas ocasiones conduce a enfrentar un verdadero caos determinístico.
En efecto, de un lado se intenta explicar a través de la rigidez matemática el comportamiento humano y del otro lado debe explicar también situaciones cambiantes de las personas obedecen a variables correlacionadas con la probabilidad; es decir la flexibilización matemática.
Lo anterior evidencia la tremenda complejidad de plantear, pronosticar y explicar todas las situaciones derivadas de conceptos propios del comportamiento económico de las personas y sociedades en general, que conllevan a concretar simbiosis tales como: rigidez flexible y/o flexibilidad rígida.
La economía refuerza su rol de ‘bisagra’ al valerse de las ciencias sociales como sociología, sicología, filosofía, historia, literatura, política, etc., para sustentar sus tesis.
Para sustentar sus tesis, Adam Smith, desde hace 2,5 siglos, evidenció que la economía no puede estar alejada de las relaciones morales, de la historia, de la civilización o de los problemas políticos.
Incluso, su teoría del libre mercado no era tan literal, dado que consideró a la legislación jurídica como parte esencial en ciertas áreas de la vida con el fin de mantener la equidad y la transparencia.
Un siglo más tarde y del otro lado político, Karl Marx aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos y que en dicho proceso el capitalismo sustituyó al feudalismo, así que estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas y que la historia de la humanidad avanza a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados.
LA CIENCIA ‘BISAGRA’
Hace apenas dos años, Richard H. Thaler obtuvo el premio Nobel de Economía, al demostrar la inmensa correlación que existe entre los diferentes saberes (Economía y Sicología en su teoría galardonada) y su indudable alcance y aplicabilidad para otros escenarios entre humanidades y ciencias exactas.
La ciencia ‘bisagra’, incluso recurre a los gracejos, dichos populares, refranes, etc. para concretar sus fructíferas metáforas o símiles como:
Mano invisible, enfermedad holandesa, precipicio fiscal, teorema de la telaraña, capital semilla, efecto dominó, burbuja inmobiliaria, corralito, capitales golondrina, fondos buitre, economía sintética, elasticidades, economía subterránea, ponqué tributario, precios sombra, -entre otras-.
Parecería que es un buen método la utilización de tales figuras lingüistas, para acercar el idioma y/o jeringonza de los economistas, profesionales que son vistos como los más excéntricos de las ciencias sociales, o también como el punto medio entre un matemático desgarbado y un historiador con tiempo libre.
Miguel Celis García
Docente universitario, consultor, conferencista
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