Finagro, más allá del crédito rural

Debe jugar un papel esencial como banco de desarrollo y no solo en redescuento.

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Para Finagro es clave convertirse en un banco de desarrollo y concentrarse en apoyar el desarrollo de los sectores productivos agropecuario y agroindustrial, como bien lo define la Ley 16 de 1990 y la Ley 101 de 1993 que constituyen el marco legal más importante para impulsar el desarrollo agropecuario y pesquero del país.
Al cierre de 2018 Finagro colocó $15,2 billones, de los cuales $3,4 billones lo hizo con redescuento y $12 billones los registró con cartera sustitutiva. El redescuento disminuyó en cerca de $600 mil millones, de los cuales cerca de $400 mil millones fueron menor inversión de los pequeños y medianos productores, lo cual afecta la dinámica de la base productiva en el campo.
Ahora, es claro que el 85,3 por ciento del redescuento, es decir, $2,9 billones los coloca el Banco Agrario y apenas 600 mil millones la banca privada.
En el caso de la cartera sustituta, crece más de un billón de pesos, fundamentalmente por las colocaciones a las grandes empresas, $2,2 billones, es decir, el 22 por ciento se orientó a normalización de cartera. Este panorama nos muestra la necesidad de repensar el Sistema Nacional de Crédito Agropecuario(SNCA) para que efectivamente los recursos se orienten a los sectores y tipo de productores que tienen dificultades de acceso, al igual que encontrar los mecanismos idóneos para hacer atractivo el redescuento a la banca privada y ampliar los canales, dada la alta dependencia que tiene Finagro del Banco Agrario. El reto en esta dirección es inmenso.
En este contexto, es loable emprender una tarea de transformación del SNCA y de Finagro. Desde el punto de vista financiero, hay siete campos en cuales actuar:
1. Desde las fuentes de fondeo: a. Mantener la inversión forzosa a través de dos títulos, uno para microempresarios rurales y pequeños productores agropecuarios, y otro para medianos productores y producción ambientalmente sostenible, de tal forma que se mantenga un nivel de tasas de interés de fomento relativamente bajo como es el propósito del Gobierno Nacional.
b. Contratación de recursos internacionales y emisión de bonos sociales para el campo, de tal forma que se cuente con recursos alternos que puedan ser colocados a tasas diferentes a los recursos de redescuento.
2. Implementar el modelo de tasas de interés flexibles para dar a Finagro movilidad y ser más competitivo en la colocación de redescuento de acuerdo con la liquidez del mercado financiero. La tasa dependería de las condiciones del mercado. Hoy la inflexibilidad de tasas, pero sobre todo del margen de redescuento le genera restricciones para ser competitivo.
3. Diferenciar las tasas de interés para capital de trabajo, inversión y normalización de cartera, de tal forma que como banco de desarrollo se oriente a promover la inversión agropecuaria de largo plazo, donde la banca privada no es competitiva porque le implica congelar recursos a largo plazo; también subir la tasa de redescuento cuando se trate de normalización de cartera, con esto se desestimula el uso de los recursos de fomento para normalizar obligaciones de grandes empresas que bien lo pueden hacer directamente sin registrarlos como cartera sustitutiva.
4. Implementar el modelo de Fondeo Global y FAG Global. Con este modelo se optimiza la operación y se rompe el uno a uno actual, logrando incentivar a los bancos a utilizar esta fuente de fondeo.
5. El Fondo Agropecuario de Garantías debe modernizarse completamente y adoptar las buenas prácticas del Fondo Nacional de Garantías para garantizar ser un instrumento idóneo que facilite el acceso al crédito de los microempresarios, pequeños y medianos productores, al igual que sincronizarse con el Seguro Agropecuario, de tal forma que los beneficiarios de estos dos instrumentos puedan mantenerse activos en la producción luego de la materialización de un riesgo climático o un desastre natural.
6. Ampliar canales alternos para la colocación de recursos como las cooperativas de ahorro y crédito y las Organizaciones microfinancieras para llegar a más beneficiarios en las regiones, implementando un modelo de riesgo adecuado que asegure un manejo prudente del fondeo otorgado.
7. Desarrollar productos y servicios novedosos que hagan uso de la tecnología para facilitar el acceso al crédito a las Mipymes agropecuarias y rurales. Uno de ellos es la Plataforma de Oferta y Demanda que permitiría acercar a los productores con la banca, resolviendo las fallas de mercado existentes.
Desde la óptica de los instrumentos no financieros, es clave que Finagro dé un gran viraje hacia programas y estrategias que se orienten a facilitar el acceso al crédito, tales como:
1. Impulsar sistemas de información que apunten resolver la falta de datos tanto de productores como de financiadores. Es clave aquí ampliar la cobertura de los Marcos de Referencia Agroeconómicos porque contienen información de precios, costos, márgenes y rentabilidad, dependiendo de la tecnología y de la región donde se vaya a realizar la actividad.
2. Crear la capacidad técnica para estructurar proyectos agropecuarios que permita brindar acompañamiento a los productores y a las asociaciones, volcando con ello la fuerza comercial a brindar asesoría y a ser puente con las entidades financieras, tal como lo hace Bancoldex.
3. Poner en marcha un modelo de aseguramiento agropecuario de amplia cobertura que incorpore los proyectos del seguro de ingreso(hoy sería clave para los cafeteros), el seguro colectivo de arroz y el seguro catastrófico.
4. Establecer un programa de educación financiera de gran calado, más allá de las presentaciones del portafolio de Finagro.
5. Movilizar la inversión en el campo a través del Fondo de Capital de Riesgos, es un instrumento potente para atraer inversión nacional y extranjera hacia este sector.
6. Construir alianzas productivas con los entes territoriales, asociaciones de productores, con grandes agroindustrias y superficies de cadena, la URPA, la Bolsa Mercantil y con empresas agroexportadoras para potenciar el desarrollo productivo y facilitar la financiación de proyectos productivos que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la población rural.
7. Desarrollar acciones coordinadas con el Programa de Transformación Productiva e Innpulsa para apoyar emprendimientos agropecuarios y agroindustriales, los encadenamientos productivos y las exportaciones.
En conclusión, el nuevo rol que planteamos para el SNCA y Finagro es vital para lograr un impacto positivo sobre el desarrollo agropecuario y la reducción de la pobreza rural. Así, Finagro jugará un rol esencial como banco de desarrollo, más allá del redescuento.
Jesús Antonio Vargas O.
jesusvargas.orozco@gmail.com

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