Primera huelga estudiantil: ¿sirvió?
Antiguamente todo aquel que tuviese poder económico o político tenía acceso a los mejores maestros.
Antiguamente todo aquel que tuviese poder económico o político tenía acceso a los mejores maestros de las ciencias de la antigüedad como astronomía y saber leer y escribir. Los datos, la información y el conocimiento, eran promulgados por sabios que ejercían su labor ante colectivos pequeños que permitían fomentar la enseñanza.
Al norte de Italia en el siglo XII había tantos colectivos trabajando en el conocimiento que la iglesia y el imperio se preocuparon por estandarizar el mismo, para que no surgieran sectas empoderadas en contra de la legitimación del poder. Así, poco a poco se formaron las universidades, acuñándose con el concepto de Studium Generale, que no significaba más que un grupo de estudiosos con ciertos criterios de carácter jurídico. Estos Studium fueron aprobados generalmente por una cabeza política o religiosa como el emperador o el papa, otorgando las licentiae docenti que facultaban a su poseedor para enseñar cierto tipo de conocimiento.
Según el medievalista francés experto en el origen de la educación universitaria Jacques Verger, las primeras universidades con permisos fueron las de Montpellier en el año de 1289, Bolonia en 1291 y París en 1292. La universidad de Oxford también fundada en esta época contempla dudas de su bula por la que para muchos no es considerada como Studium.
Cada universidad tenía su foco académico así, la universidad de París se desarrolló en las artes, la de Bolonia en el derecho civil y canónico y la de Oxford en astronomía y ciencias.
En París y Bolonia, comenzaron a llegar estudiantes de muchas otras ciudades atrayendo la atención de los bandidos que se aprovechaban de las pertenecías cuando regresaban en vacaciones a sus ciudades. Salvador Claramunt Rodríguez nos cuenta que inclusive se formó un grupo de militantes protectores de los estudiantes llamados “Mensajeros de la universidad”.
Sin embargo, esta vida citadina estudiantil, también atrajo el placer, el libertinaje y la vagabundería. Los Goliardos según Claramunt, eran aquellos estudiantes que no les gustaba estudiar y que como decía el profesor Odofredo de Bolonia, “molestan todo el tiempo” y son “malos pagadores”. Estos Goliardos terminaban peleándose con sus compañeros, maestros e inclusive con la gente propia de la ciudad pues gozaban de inmunidades eclesiásticas.
En París, un grupo de estudiantes revoltosos comenzó una pelea en un bar, que terminó con la muerte de varios de ellos. Esto, gestó una queja ante la autoridad eclesiástica obispal que hizo que la universidad se cerrara durante seis años. Los estudiantes de la universidad de París se tuvieron que ir para sus ciudades de origen catalizando una crisis económica brutal, ya que muchísimos negocios dependían de la estadía y alimentación de los estudiantes. El papa Gregorio IX promulgaría tiempo después la bula Parens Sientiarum el 13 de abril de 1231 para reabrir la universidad después de arduas negociaciones con la corona, el estudiantado, el obispado y el profesorado.
De este cierre universitario lo único que quedó fue crisis económica, discontinuidad en las labores de formación y una perdida innumerable de vidas debido a la violencia de los Goliardos. ¿Estamos ante una repetición de la historia? ¿Exigimos más calidad en la educación y más presupuesto para ella, pero estamos seguros que nos gusta estudiar?
Luis Felipe Chávez G.
Historiador
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