Populismo minero energético

Así, difícilmente avanzaremos como sociedad y no lograremos cerrar brechas, superar la pobreza, el analfabetismo y el desempleo.

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A pocas horas de elecciones el “todo vale” para recoger votos hace parte de las estrategias que utilizan algunos políticos que tratan de cautivar incautos con irresponsables discursos llenos de pasión y sin argumentos ¿cuál es el caballito de batalla? Minería y fracking.
Verdes, amarillos, los de la política del amor, los decentes y algunos que se autodenominan “independientes” prometen vías, subsidios, viviendas, salud y gratuidad en la educación, por supuesto todo financiado por papá Estado.
Al mismo tiempo, se oponen a proyectos mineros o petroleros ¿puede ser eso coherente? ¿cómo lo lograrán? ¿de los ingresos corrientes que generan los aguacates o quizá las exportaciones de arroz? es una forma pobre de hacer política.
Colombia es un país complejo en el que los aspirantes deben hacer promesas con responsabilidad. Ante una alarmante crisis de desempleo, contracción de mercados, sumado al éxodo venezolano e inseguridad en las grandes ciudades, no pueden ser los aspirantes a cargos públicos los responsables de satanizar un sector productivo, que vive limitado y contra la pared gracias al enardecido activismo que se vive por estos días.
Hemos visto como en plaza pública, debates televisivos y radiales, así como en múltiples entrevistas son constantes sus ataques al sector, y de paso a sus contendores. Hay muchos que hoy no han podido decir por qué están preparados para representarnos, no han podido expresar argumentos sólidos para ello.
Fake news, matoneo en redes y columnas de opinión hacen parte de la conocida agenda. Por ejemplo, Jorge Enrique Cock, exministro de minas, con sus anacrónicos y trasnochados argumentos, como los que utilizaba para atacar el Túnel de Oriente, intenta hacerle el favor a sectores políticos de izquierda que extrañamente hoy se unen con ricos y poderosos de Antioquia para atacar al sector minero. Todo por unos votos.
Antiguos líderes de opinión como el señor Cock deberían retirarse para que sean las nuevas generaciones las que escribamos el futuro del país. Ya que él no pudo dejar un legado, debería dejar de oponerse al desarrollo y dignamente dedicarse a descansar.
Así las cosas, se presentan en campaña cientos de aspirantes con propuestas llenas de odio y polarización, donde se busca anular al otro, o a un sector productivo, para ganar terreno electoral. Así, difícilmente avanzaremos como sociedad y no lograremos cerrar brechas, superar la pobreza, el analfabetismo y el desempleo.
Colombia está ávida de oportunidades y llena de sueños, pero no podremos salir adelante si cada cuatro años se presentan a la contienda política ciudadanos que destruyen con falsas promesas de desarrollo.
Pablo Pinto Brun
Consultor en relaciones públicas y comunicación digital

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