Brexit: ¿que saldrá del caos?
Por ahora la incertidumbre sigue reinando con consecuencias negativas para el Reino Unido: varias empresas han declarado su salida del país.
Las últimas semanas han sido movidas en el Reino Unido. Con una mayoría aplastante, el parlamento rechazó los acuerdos logrados por el Gobierno frente al Brexit con la Unión Europea (UE). Pero poco después se negó la solicitud del partido laboralista opositor de un voto de desconfianza para así llegar a la renuncia de la primera ministra y recurrir a nuevas elecciones.
¿Por qué no se lograron las mayorías de lo solicitado por la oposición pese a que el tema del gobierno conservador, la aprobación de la salida acordada de Europa, haya sufrido una derrota tan fulminante? La coalición en el poder cerró filas, porque los extremistas que quieren una salida de la UE a toda costa y los conservadores que prefieren una permanencia, habían votado en contra del acuerdo ‘ordenado’ que había negociado May, pero no iban a votar a favor de una propuesta del líder opositor Jeremy Corbyn. May no tiene la mayoría para su propuesta frente a Europa, pero sí la tiene en términos de su permanencia en el poder. En eso, el parlamento coincide con el 53% de los ciudadanos, que según las encuestas, no quieren que la administración renuncie.
Las diferencias entre las partes son sustanciales. En la coalición gubernamental están aquellos que quieren un Brexit sin concesiones (‘no deal’) a la UE y rechazan el acuerdo negociado por May. Pero en el Partido Conservador hay un grupo importante que solicita la permanencia en los acuerdos europeos. Por ejemplo los parlamentarios de Irlanda del Norte, que no quieren que su vecino del sur tenga ventajas por continuar en el acuerdo comercial europeo. En eso, tienen similitudes con la oposición laboralista que insiste en quedarse en, al menos, el componente de Unión Aduanera.
Superada la prueba del voto de confianza, la Primera Ministra anunció reuniones con loss grupos. Sin embargo, dejó claros dos aspectos no negociables: poder abrir el Reino Unido a negociar acuerdos comerciales individuales con países fuera de Europa, y establecer restricciones a la inmigración. Estos puntos dejan poco espacio de maniobra, al menos con la oposición que cree que ambos deben ser replanteados.
Después de dos años de negociaciones, todo está estancado. Desde Alemania y Francia expresan frustración, quieren un acuerdo negociado, pero no ven cómo lograrlo ante la difusa situación en el ambiente político de Gran Bretaña. Altos funcionarios de la UE y de los países de Europa han señalado que no están dispuestos a ceder a las presiones de las posiciones extremas de la coalición gubernamental y renegociar el acuerdo, pero tampoco saben qué hacer frente a una nueva dilatación en el proceso. De este caos, ¿que podrá salir? Difícil de predecir. Una renegociación de lo acordado es difícil y tardaría mucho. Un acuerdo con la permanencia en la Unión Aduanera como lo propone Jeremy Corbyn, no tiene mayorías parlamentarias. Una salida “desordenada” sin acuerdo, convence solo a los más radicales en el gobierno. Y un segundo referendo, solicitado por varios parlamentarios, implica incertidumbre. Por ahora la incertidumbre sigue reinando con consecuencias negativas para el Reino Unido: varias empresas han declarado su salida del país, afectando las tasas de crecimiento de Europa.
Rafael Herz
Vicepresidente Ejecutivo de la ACP
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