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PepsiCo anunció la adquisición de la compañía de bebidas israelí SodaStream por US$3.200 millones, en un momento en el que el gigante estadounidense afronta una baja en la demanda de bebidas azucaradas, en medio de una tendencia creciente de consumo saludable.
La compra de SodaStream, fabricante de máquinas para carbonatar el agua del grifo, responde a una estrategia de diversificación que tanto PepsiCo como su archirival Coca-Cola están llevando adelante, en parte para contrarrestar los impuestos al azúcar que distintos países han introducido para combatir la obesidad.
SodaStream ofrece a los consumidores “la posibilidad de hacer bebidas de gran sabor y, al mismo tiempo, reducir la producción de residuos”, señaló a través de un comunicado Indra Nooyi, directora ejecutiva de PepsiCo.
Junto al atributo de salubridad de su producto, respecto de los refrescos tradicionales, las botellas reutilizables de SodaStream son otra fortaleza comercial de la empresa israelí, que promueve la eliminación de los plásticos contaminantes.
Según el acuerdo, PepsiCo pagará US$144 por cada acción, lo que representa una prima del 11%. Las acciones de SodaStream cotizaban con un alza del 10% a US$143,02 en las operaciones previas a la apertura del mercado ayer. Los papeles de PepsiCo permanecían sin cambios.