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Las perspectivas

El crecimiento de los mercados emergentes ha compensado el choque proveniente de los países desarrol

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La mayoría de los países en América Latina tuvieron un efecto moderado frente la crisis financiera internacional, y mostraron un dinamismo económico superior al que se preveía a comienzos del año pasado. El promedio de crecimiento para la región habría sido de entre 5 y 6% el año pasado. 
Lo anterior merece ser resaltado ya que la región fue más vulnerable frente a choques externos en las décadas pasadas que otros mercados emergentes, lo que afectó su crecimiento de largo plazo.
El efecto amplificador de las crisis internacionales que presentaba la región se debió a las debilidades de las monedas, los sistemas bancarios y la situación fiscal. Estas debilidades se asociaban con diferentes síntomas, entre los que se incluían una alta y volátil inflación, la dolarización de los pasivos, balances fiscales y corrientes crónicamente deficitarios, deudas públicas agobiantes, sistemas financieros poco profundos, y vulnerabilidad frente a reversiones súbitas de capitales. La situación es ahora diferente. 
Durante la crisis financiera internacional Colombia redujo la tasa de interés de intervención en 7 puntos porcentuales, siendo el segundo país de América Latina con la mayor reducción después de Chile. La tasa de cambio tuvo una devaluación inicial que permitió dinamizar el crecimiento, y la revaluación de este año refleja la confianza en el país. El sistema bancario transmitió las reducciones en las tasas de interés, mostró unos indicadores de cartera saludables, bien provisionada y un margen de solvencia elevado. Además, aprovechó la coyuntura para expandirse en la región. Al mismo tiempo, la cuenta corriente se financió mediante inversión extranjera directa y no flujos de portafolio.
Esto permite concluir que Colombia tiene una balanza cambiaria y un sistema bancario robustos, y una política monetaria sana. En este escenario, Colombia mostró un crecimiento positivo en el 2009, siendo uno de los países con un mejor desempeño. No obstante, tanto en el 2008 como en el 2010, el crecimiento fue inferior al de América Latina, e insuficiente para resolver los problemas de pobreza del país.
Se prevé que el crecimiento en el 2010 se ubicará en un nivel cercano al 4% (similar a la cifra proyectada para el 2011) y en el tercer trimestre fue de sólo 3,6%. El desarrollo se ha visto jalonado principalmente por la minería. 
El mediocre comportamiento de la economía se explica porque Colombia no sólo enfrentó el choque de la crisis financiera internacional, sino también un desastre natural de gran magnitud y un bloqueo comercial por parte de Venezuela. Además, la reacción de la política fiscal, aunque contracíclica, fue más tímida que en Argentina, Brasil, Chile, México y Perú, y es la principal fuente de vulnerabilidad del país.
El crecimiento de los mercados emergentes ha compensado el choque proveniente de los países desarrollados y Colombia debe diversificar el destino de sus exportaciones, como exitosamente lo han hecho Perú, Brasil y Chile. Las exportaciones a Venezuela se recuperarán, aunque es muy difícil que en los próximos años lleguen a los niveles alcanzados en el 2007. Los efectos por el invierno tienen un impacto negativo en la actualidad, pero si el país enfrenta el desastre como una oportunidad, podría incrementar su inversión y renovar su infraestructura. 
Sobre el riesgo fiscal, los proyectos de sostenibilidad fiscal, regalías y la regla fiscal que estamos tramitando en el Congreso parece que resolverán en el mediano plazo el último mal de la política macroeconómica. El año que acaba de terminar es mediocre para el país, pero teniendo en cuenta los choques y que la vulnerabilidad fiscal parece tener sus años contados, las evaluación es positiva y las perspectivas alentadoras. 
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