La mayoría de los estudiantes de hoy han estado usando herramientas de aprendizaje digital en clase por muchos años. Ya sean laptops y tabletas, o video interactivo y realidad virtual (VR), ellos esperan que la tecnología sea parte de su experiencia educativa ya que la consideran fundamental para sus habilidades de aprendizaje. Pero conforme se aproximan al día de graduación y se deciden sobre universidades, muchos descubren que pocas de ellas se encuentran a la altura de sus expectativas tecnológicas. De allí que los estudiantes pasen demasiado tiempo buscando instituciones expertas en tecnología.
Los maestros reconocen que deben cerrar esta brecha de expectativas tecnológicas si desean competir por los mejores alumnos. Sin embargo, no siempre saben por dónde empezar o a qué tecnologías darles prioridad. Estos son los 5 pasos que las escuelas y universidades pueden tomar para elevar su experiencia tecnológica.
1. Evalúa tu madurez tecnológica.
Sin importar cuanta innovación haya desplegado tu institución, es importante conducir una valoración honesta de tu madurez tecnológica. Para lograrlo, las instituciones deben pensar de manera distinta sobre la forma en que están cruzando el abismo de la Tecnología Educativa y aportando soluciones a las expectativas tecnológicas de los alumnos.
Los viejos planteamientos de modernización, donde las escuelas y universidades solamente sustituían o incrementaban las herramientas de aprendizaje existentes con alternativas digitales, ya no son suficientes. Solo realzan el aprendizaje en vez de transformarlo.
El éxito de hoy depende de soluciones frescas en tecnología educativa que aviven las llamas de la imaginación.
2. Evalúa el apetito del personal por la tecnología.
El siguiente paso para cerrar la brecha de las expectativas tecnológicas es entender la capacidad y voluntad de tu cuerpo docente para acoger la nueva tecnología. Si tienen ganas de hacer cambios significativos, puedes saltar al siguiente paso. Si no es así, entonces hay trabajo por hacer, ya que los individuos que no entienden ni apoyan la necesidad de introducir la nueva tecnología pueden descarrilar tus planes.
Identifica a los posibles partidarios y detractores. Enséñales sobre la necesidad de introducir la tecnología transformadora y cómo, en caso de no hacerlo, puede tener consecuencias para la institución ahora que los alumnos están cada vez más a favor de la educación en línea por encima de la asistencia física en las escuelas. Desarrolla el consenso entre las principales partes interesadas antes de realizar cambios tecnológicos específicos. Esto será fundamental para garantizar el éxito.
3. Ayuda a los docentes a superar las fobias tecnológicas.
No importa que tan útil sea la tecnología, algunas personas se opondrán a ella porque piensan que no dispondrán del tiempo suficiente para aprenderla e implementarla.
Es difícil sobreponerse a este miedo, pero algunas escuelas y universidades se esfuerzan por crear una cultura donde se recompensa la toma de riesgos y se permiten los fracasos. Esto debe comenzar desde lo alto de la administración, dejando en claro que están de acuerdo con este planteamiento. Algunas instituciones van más allá, incluso hasta el punto de expedir tarjetas de ‘salvación’ que los docentes pueden entregar a los supervisores en caso de que sus intentos digitales no prosperen.
Estos enfoques novedosos no se basan en la aceptación del fracaso, sino en la creación de entornos de riesgo amistoso donde la innovación importante se alienta y se nutre.
4. Eleva tu juego educativo con la realidad virtual.
Adoptar la tecnología en el salón de clases no se trata únicamente de lo que pones en las manos de los estudiantes; es también acerca de la tecnología que permite a los docentes ser más efectivos.
El aprendizaje de sistemas que combinan la inteligencia artificial (AI), la realidad virtual (VR), y el video, están empezando a manifestar una gran promesa para mejorar radicalmente la calidad de la educación. Por ejemplo, el Tec de Monterrey en México está usando la realidad virtual colaborativa en un curso de negocios que reúne a maestros y alumnos de distintas localidades.
5. Invierte en MakerSpaces.
Algunas escuelas están tratando de exponer a los estudiantes a la tecnología por medio del concepto conocido como "makerspaces". Estos son salones de trabajo colaborativo donde los estudiantes y los maestros usan la creatividad y la tecnología para explorar distintas ideas.
Se piensa que dichos espacios democratizan el aprendizaje ofreciendo a los alumnos de todos los estratos económicos un acceso igualitario a las herramientas de aprendizaje modernas.
En Latinoamérica, los ‘makerspaces’ se han vuelto populares en las universidades, especialmente entre los estudiantes de arquitectura y diseño industrial, de acuerdo con un estudio. Y a medida que las escuelas y universidades descubran que los precios para establecer dichos espacios han bajado realmente en los últimos años, podrían volverse más comunes.
Cerrar la brecha de las expectativas tecnológicas no será fácil. Tomará tiempo. Pero con el pensamiento programático correcto, un compromiso continuo con la innovación y una voluntad para probar tecnologías innovadoras, las escuelas y las universidades pueden hacer la diferencia en la calidad del aprendizaje que los estudiantes reciben, y en las habilidades de su cuerpo docente.
Mateo Figueroa
Gerente general de HP Inc. Colombia