Hace pocos días me preguntaba si los debates informados se están muriendo, los estamos enterrando y estamos siendo partícipes de su desaparición.
La inmediatez, las respuestas rápidas, el ritmo frenético de tener una decisión ya, una imagen que impacte, una frase que genere adulaciones y aplausos, pareciera que se está convirtiendo en lo que la sociedad está empezando a valorar más. Peligroso juego este de ir rápido, nada bueno queda de correr como locos sin tener claro el norte que perseguimos, se pierde profundidad y se cae en conversaciones superfluas que carecen de argumentos y datos ciertos.
Jugar a desinformar es hoy más fácil que antes, pues estamos todos conectados, todos recibiendo, procesando y emitiendo. Muy pocos en el camino, usan ese procesamiento para dudar, para rebatir, para preguntar y consultar fuentes reales.
Me preocupa, porque debates que requieren argumentaciones técnicas y científicas, no encuentran espacio para ser sostenidos en el vertiginoso ritmo de los resultados rápidos, la información a la mano y los esquemas de “lo viste, lo tienes, lo desechas”.
El mundo de la comunicación comercial no es ajeno a esta tendencia. Grandes debates pasan por argumentaciones que carecen de datos, estudios o apoyos técnicos que permitirían tomar decisiones informadas y que promuevan movimientos sociales realmente enterados.
Los reguladores deben hoy, someterse a una presión exacerbada por críticas e intimidaciones que se dan en niveles personales y que, en vez de motivar decisiones, las desincentivan. Como consecuencia de ello, perdemos todos.
Quisiera pensar que es un momento que estamos viviendo como sociedad y que pronto pasará.
Desde la ANDA trabajamos decididamente de la mano de nuestros afiliados en el propósito de materializar una industria publicitaria leal con la competencia, responsable con el consumidor y comprometida con el país. Estamos seguros que la autorregulación es el camino y debe ser el pilar sobre el cual se edifique la confianza del público, informando de manera transparente y efectiva, y dando a conocer los productos y servicios disponibles en el mercado.
Espero que seamos parte de una generación que revitalice los diálogos con fundamento, utilizando los nuevos formatos de los que disponemos y que logremos hacer simple lo complejo, y fácil lo que parece una adversidad.
Seamos nosotros los que valoremos la argumentación y no fomentemos la desinformación, invitemos a quienes descalifican sin datos para que se informen y aplaudamos a quienes investigan y presentan argumentos sólidos. Necesitamos creer más en quienes construyen, que en quienes destruyen.
Elizabeth Melo
Presidente Ejecutiva de la ANDA