Es desde Europa donde llegan señales de inestabilidad e incertidumbre en este momento. En España, no se pudo elegir a Pedro Sánchez como presidente de gobierno a pesar de que su partido, el PSOE, había ganado con creces en las elecciones. Sin embargo, necesitaba de los votos de otros partidos para ser investido.
Si bien Sánchez prefería un gobierno de minoría aceptado por la extrema izquierda de Podemos, estos insistieron en una coalición con la Vicepresidencia y cinco ministerios.
Los socialistas del candidato presidencial sólo aceptaban tres ministerios y de menor envergadura. No hubo acuerdo. Es probable que en septiembre se logre establecer alguna forma de coalición y Sánchez pueda ser elegido, pero será un gobierno con poca capacidad de maniobra política y sin fuerza para introducir las reformas económicas.
En Gran Bretaña los últimos meses han estado caracterizados por poca madurez política. Después de la renuncia forzada de la primera ministra, Theresa May, se tuvo que elegir a su sucesor. Boris Johnson es un político carismático, pero volátil, y con una visión anti-europea más basada en oportunismo, que en lógica económica. Johnson ha insistido que logrará el llamado "Brexit" hasta el 31 de octubre. Sin embargo, la Unión Europea reiteró que no renegociará los acuerdos que se lograron con su predecesora.
¿Cuáles son las opciones? O Johnson efectivamente presiona a los europeos en renegociar el acuerdo, o logra convencer al parlamento de aceptar la negociación con la que May fracasó por tres veces. Si por otro lado insiste en una salida de la Unión sin acuerdo, sería un llamado a la crisis económica de la isla.
Ahora bien, una alternativa sería llamar a nuevas elecciones antes del 31 de octubre para salir fortalecido; sería una apuesta peligrosa e implicaría que sería el primer ministro con más corta duración antes de un proceso electoral. Todas las opciones indican que desde el Reino Unido habrá inestabilidad por un rato largo.
En los otros países de Europa continental también se avecinan momentos de crisis política y/o económica. Es poco probable que el gobierno de extrema derecha en Italia pueda mantener su postura anti-europea y de indisciplina fiscal, sin que el sector financiero entre en crisis. En Francia, el movimiento de los "chalecos amarillos" ha logrado debilitar al presidente Macron, con el consecuente aplazamiento de las reformas tributarias, laborales y pensionales con las que se había comprometido el mandatario al llegar al poder.
Y si fuera poco, la inestabilidad parece abrirse puerta en la principal potencia del continente, Alemania, también. La canciller Merkel ha anunciado su retiro a cuenta gotas. Ya no es líder de su partido, la CDU, y pareciera que no va a aceptar su candidatura para un nuevo mandato.
Desde ya comienzan las batallas internas para elegir a su sucesor (a) con pocos que tengan la fuerza de Merkel. Pero, además, requerirá de una coalición para gobernar que no parece clara. Ante la crisis de los social demócratas, o sería con el partido verde con el que existen pocas coincidencias ideológicas, o hasta posiblemente se vería la necesidad de negociar con la extrema derecha.
La incertidumbre que llega desde Europa mantendrá en vilo el crecimiento económico en lo que resta del año. Son señales preocupantes de inestabilidad que tienen implicaciones económicas y políticas más allá del viejo continente.
Rafael Herz
rsherz@hotmail.com