La agricultura: logros, retos y pendientes
En el sector agrícola colombiano, el nuevo Gobierno no se debe concentrar sólo en qué hacer en los p
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En el sector agrícola colombiano, el nuevo Gobierno no se debe concentrar sólo en qué hacer en los próximos cuatro años, sino en cómo consolidar un renglón esencial de la economía del país. El campo, no es el pasado, no es el presente, es el futuro.
En los últimos meses, desarrollando el contenido, visitando agricultores, ferias y proveedores del sector agrícola y pecuario para la feria Agro del Pacífico 2010, me he encontrado con un ramo que tiene unos claros retos, unos aspectos por consolidar y otros por mejorar. A manera de inventario, quiero mencionar seis, que serán claves en el futuro agrícola del país.
El primero de los temas es consolidar y mejorar lo que estamos haciendo bien. Colombia tiene unos sectores importantes que compiten en el marco internacional: café, banano, flores, carne en pie o canal, caña de azúcar y palma africana. Estos deben tener el apoyo total del nuevo Gobierno para aumentar su competitividad a través de investigación, tecnología para la productividad y manejo cambiario. Además, es necesario solucionar los retos de infraestructura para disminuir los costos de exportación.
El segundo es internacionalizarnos. El país cuenta con todos los ingredientes para ser un proveedor de talla mundial en producción de alimentos. Posee un mercado interno de más de 40 millones de habitantes y tiene cerca mercados muy interesantes por conquistar. Es importante impulsar proyectos de alto consumo en frutas y verduras que ya se conocen, como el mango, melón, aguacate, papaya entre otros. No hay que olvidar el cardamomo y la granadilla, que son productos, que aunque interesantes, el mundo no conoce, y por lo tanto requerirán mayor esfuerzo e inversión.
El tercer aspecto es la tecnificación del campo. Esta tiene dos impactos directos en la producción: reducción de riesgos contra factores externos como clima, plagas, hongos y malezas; y el mejoramiento de la calidad del producto. Un cambio del 10% en cada proceso puede llevar a aumentos de la productividad hasta del 50%. Esto es lo que hace la diferencia. En flores, la productividad se da por metro cuadrado, y hay empresas que producen 90 tallos, otras que con tecnología, obtienen 120. Esos 30 tallos adicionales van directo a la utilidad.
El cuarto es ampliar la frontera agrícola del país. Las laderas, los valles y la Altillanura colombiana están sembradas en un 25%, y en muchos de los casos, se utiliza para ganadería extensiva. Si se incentiva la producción agrícola de las tierras disponibles se crecerá en cifras de 2 dígitos. Inversionistas extranjeros han percibido este potencial y ven en Colombia un país de gran crecimiento. Existen, por ejemplo, productos que tienen potencial local e internacional como caña y palma, para el tema de biocombustibles y generación de azúcar. Otro producto es el de cultivos de madera. Asimismo, caucho y cacao.
El quinto aspecto es acabar la informalidad. Es esencial la legalización de las tierras en Colombia. Por un problema histórico de latifundio relacionado a actividades ilícitas, muchas de las tierras del país tienen problemas de títulos. El minifundio, a su vez, no está totalmente escriturado. Este hecho complica la productividad y la inversión. La comercialización de los productos en su gran mayoría se realiza sin facturas e impuestos, y adicionalmente la mayoría de los empleados del sector rural no cuentan con contratos de trabajo y protección social.
Finalmente es fundamental fortalecer la mano de obra. Productos como Hortalizas, flores, frutas y café generan empleo. El mayor reto del país es el desempleo. Estoy convencido de que es hora de mirar al campo como un factor de generación de empleo, competitividad e inversión para garantizar la calidad de vida de la población rural de Colombia.
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