Profesor Mockus: con la innovación no se juega

Pedir a los empresarios que modernicen a un ritmo más lento sería un desastre para la productividad

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En el debate presidencial del pasado 27 de abril, organizado por Citytv, El Tiempo y La W, cuando le preguntaron sus estrategias en materia de empleo, Antanas Mockus planteó una propuesta que me dejó atónito.
En sus palabras: "en el corto plazo toca decirle al empresario (...) por favor invierta más en trabajo y menos en máquinas, modernice a un ritmo un poco más lento teniendo en cuenta que puede dar trabajo".
Estoy terminando mi tesis de maestría en economía, y quisiera explicar qué consecuencias tendría esta propuesta, basado en los resultados de mi investigación.
En ésta estimo el impacto de la inversión en innovación sobre la productividad de la industria manufacturera. He encontrado que la efectividad de los recursos destinados a la innovación no se traducen en mayor productividad a menos que las plantas cuenten con niveles de capital superior a la media.
En español, si se le pide a un empresario que modernice a un ritmo un poco más lento, se está castigando a la productividad. El crecimiento de la productividad es la única manera de mantener incrementos en los salarios reales sostenidamente en el tiempo, mayor competitividad, creación de clase media, etc.
En un mundo globalizado, donde prima la destrucción creativa, si no tenemos empresas competitivas, sencillamente no tendremos empresas; y no tendremos empleadores.
Como dice Paul Krugman: la productividad no lo es todo, pero en el largo plazo es casi todo. No en vano, en su asamblea en Cancún, el BID consideró a la productividad como el gran reto a enfrentar en los próximos años.
Al profesor Mockus, con todo el respeto que me merece, le tengo que decir que está equivocado en materia de empleo, de creación de empresas y de su visión del futuro económico de Colombia.
Además de las implicaciones que pueda tener el comando de la organización industrial desde el Estado, las buenas intenciones de alterar las relaciones trabajo-máquina como mecanismo de generación de empleo llevarían al estancamiento tecnológico de las empresas, tumbarían la productividad y destruiría
competitividad.
Muchas empresas quebrarían, sobre todo las pequeñas y medianas, y terminaríamos paradójicamente creando un circulo vicioso que desencadenaría mayores tasas de desempleo, muy a contrapelo de las buenas intenciones que prestigiosos economistas le avalan.
Pedir a los empresarios que modernicen a un ritmo más lento sería un desastre para la productividad de nuestra industria.
La complementariedad entre máquinas y trabajadores señala que políticas que favorezcan a la acumulación de capital y la creación de empleo formal, de forma simultánea, pueden crear los incentivos necesarios para que los empresarios contraten trabajadores y compren maquinaria de acuerdo a la intensidad que demande la producción y de acuerdo a sus propios procesos de optimización.
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