No todas las minas son iguales (5)
El esplendor de la Mina comenzó en 1910 y, según Molina, tuvo una “larga agonía” hasta 1948
PERIODISTA ESPECIALIZADA EN TECNOLOGÍAActualizado:
Se necesita bien sea algo de imaginación o haber leído los trabajos del historiador Luis Fernando Molina para ver, en las calles de Titiribí hoy, el esplendor que tuvo la Mina del Zancudo en el siglo XIX. En Sitio Viejo, donde originalmente estuvo la cabecera municipal que creció alrededor de la explotación del oro en esta región, se pueden ver algunas chimeneas y vestigios de lo que fue una industria próspera. Pero, fuera de los mosquitos que aún abundan, quedan pocas referencias a la grandeza del pasado minero. En la nueva cabecera, que refleja la arquitectura de la Colonización Antioqueña, quedan algunas referencias a la mina en su plaza principal y en el Museo Luis María Mejía.
El Zancudo fue la primera empresa moderna que hubo en Colombia. Y me atrevo a hacer esta afirmación no solo por el tamaño ni por el volumen de exportaciones que alcanzó, que no fueron menores —fue la empresa más grande y rentable del país según Molina—sino por su historia.
Primero, gracias a la iniciativa de José María Restrepo, la Mina del Zancudo se constituyó desde 1848 como una sociedad ordinaria de minas con 28 acciones para explotar oro y plata. Restrepo había recibido la mina quebrada como parte de pago de una deuda y necesitaba socios para crecer. La sociedad anónima fue la forma jurídica predilecta de los empresarios antioqueños, y aquí está su semilla.
Ponte al día